La llegada de Digger, la nueva película protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Alejandro González Iñárritu, estaba llamada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de 2026. Sin embargo, apenas unos días después de su estreno, la producción se ha encontrado con una realidad muy distinta: una acogida comercial muy por debajo de las expectativas y unas cifras que ya la sitúan entre los mayores reveses de la carrera reciente del actor.
Según los datos publicados tras su primer fin de semana en cartelera, Digger recaudó únicamente 8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, mientras que sumó otros 12 millones en los mercados internacionales, alcanzando un total mundial de 20 millones de dólares. Estas cifras resultan especialmente discretas para una producción de gran presupuesto respaldada por una de las estrellas más rentables de Hollywood.
El rendimiento cobra aún mayor relevancia si se tiene en cuenta el coste de la película. Diversas publicaciones especializadas sitúan su presupuesto entre 160 y 180 millones de dólares, una inversión que exigía una apertura mucho más sólida para aspirar a la rentabilidad comercial. La distancia entre lo recaudado y las estimaciones de coste ha provocado que numerosos analistas consideren el estreno como una seria decepción para Warner Bros.
La magnitud del revés también queda reflejada en la trayectoria de Tom Cruise. Varios medios han destacado que se trata de su peor estreno en 19 años, desde Leones por corderos en 2007. A diferencia de aquella producción, sin embargo, Digger llega precedida de un presupuesto muy superior y de una campaña promocional mucho más ambiciosa.
La película presenta a Cruise en un registro inusual para su filmografía reciente. El actor interpreta a Digger Rockwell, un poderoso magnate petrolero que se enfrenta a las consecuencias de un desastre ecológico de gran escala. El cambio respecto a las franquicias de acción que han definido su carrera durante la última década, como Mission: Impossible o Top Gun, formaba parte de la apuesta artística de Iñárritu. Sin embargo, varios analistas consideran que precisamente ese alejamiento de la imagen tradicional de Cruise pudo dificultar la conexión con parte de su público habitual.
A ello se ha sumado una recepción crítica desigual. Diversos comentarios especializados han señalado la naturaleza divisiva de la película, cuyo tono de sátira política y ambiental ha generado opiniones encontradas entre críticos y espectadores. La falta de consenso positivo en torno a la propuesta parece haber limitado el interés del público general durante su primer fin de semana de exhibición.
Pese a las cifras decepcionantes, Tom Cruise ha defendido públicamente el proyecto. En el podcast 'On Film With Kevin McCarthy', tras conocerse los resultados de taquilla y las críticas recibidas, el actor manifestó lo siguiente:
«El cine trasciende... uno simplemente espera poder hacer una película que perdure. Suceden muchas cosas cuando se estrena una película. Tuve la suerte de estrenar filmes en los años 80 y 90, cuando las películas permanecían en cartelera durante todo un año. Con *Rain Man* y *Born on the Fourth of July*, las películas se proyectaban una y otra vez durante un año entero. ¿Cómo puedo hacer una película que trascienda fronteras, perdure y evolucione? Y siento que... *Digger* es precisamente una de esas películas. Cuando estoy haciendo cine, no pienso en el fin de semana de estreno; más bien siento que estamos creando una obra cinematográfica perdurable»



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