Este 2026 se cumplen 30 años del estreno de 'Misión imposible', y en Absoluto Cine queremos rememorar los mejores momentos de la saga.


Tom Cruise siempre ha sido un actor que parece vivir en la frontera entre la realidad y la ficción. En un Hollywood dominado por pantallas verdes, dobles digitales y efectos visuales cada vez más sofisticados, él se ha empeñado en mantener vivo un tipo de cine que muchos consideran en vías de extinción, el de la acción física real, tangible, peligrosa. Su compromiso con las acrobacias no es un gesto publicitario, sino una filosofía de trabajo que ha ido escalando en intensidad a lo largo de su carrera. Pero incluso dentro de esa trayectoria marcada por el riesgo, hay un episodio que destaca por su audacia casi irracional: el día en que decidió colgarse del fuselaje de un avión militar en pleno despegue para rodar una escena de 'Misión imposible: nación secreta'. 


La secuencia nació como una idea ambiciosa del director Christopher McQuarrie, quien buscaba un momento que superara todo lo visto en la saga. En el guion, Ethan Hunt debía aferrarse a un Airbus A400M mientras este levantaba vuelo. Para cualquier producción convencional, la escena habría sido un desafío técnico resuelto mediante efectos digitales. Pero Cruise, fiel a su reputación, rechazó esa opción desde el primer momento. Según relató McQuarrie en varias entrevistas, el actor le dijo con absoluta naturalidad que quería hacerlo de verdad. No era una sugerencia ni una ocurrencia pasajera: era una decisión firme. Y cuando Cruise toma una decisión, el equipo entero se ve arrastrado por su determinación.



La propuesta generó un debate intenso entre los especialistas, los productores y los responsables de seguridad. El A400M no es un avión cualquiera, es un coloso militar diseñado para transportar tropas y carga pesada, capaz de alcanzar velocidades que convierten el aire en un muro invisible. El riesgo de impacto con partículas, la posibilidad de perder el agarre, la fuerza del viento, la presión sobre el cuerpo, la exposición a temperaturas extremas y la amenaza de aves en la trayectoria eran solo algunos de los factores que se pusieron sobre la mesa. Aun así, Cruise insistió. No era la primera vez que desafiaba los límites, pero esta vez incluso los veteranos del equipo estaban inquietos. No todos los días una estrella, cuyo trabajo genera cientos de millones al año en la industria del cine, está dispuesta a arriesgar la vida.


Durante semanas, se trabajó en un arnés especial casi invisible para la cámara, se reforzó la puerta lateral del avión y se realizaron pruebas de viento y presión. Cada detalle fue calculado con precisión milimétrica. El coordinador de especialistas, Wade Eastwood, confesó después que era la acrobacia más peligrosa que había supervisado en su carrera. Mientras tanto, Cruise se mostraba sereno, casi entusiasmado, como si la magnitud del riesgo fuera un estímulo más que una advertencia. A menudo a han confesado, con una risa que no parece nerviosa, cómo son esos momentos en los que realmente se lo pasa bien. Su actitud, lejos de tranquilizar al equipo, aumentaba la sensación de que estaban a punto de presenciar algo irrepetible.



El día del rodaje, en una pista de la Royal Air Force en Inglaterra, el ambiente era una mezcla de tensión y expectación. Cruise se colocó en el lateral del avión, se aseguró al arnés y dio la señal. El A400M comenzó a acelerar, y la cámara captó cómo el viento deformaba su rostro y cómo sus ojos apenas podían mantenerse abiertos. La toma fue un éxito rotundo. Pero para sorpresa y desesperación del equipo, Cruise pidió repetirla. Y luego otra vez. Y otra. En total, se realizaron ocho despegues reales con el actor colgado del fuselaje, cada uno con ligeras variaciones de ángulo, luz o velocidad para asegurar la toma perfecta. Los técnicos vivieron la jornada con una mezcla de incredulidad y terror, conscientes de que cualquier fallo, por mínimo que fuera, podía tener consecuencias irreparables.


Cuando la película se estrenó en 2015, muchos espectadores asumieron que la secuencia era un prodigio de efectos digitales. La realidad, revelada en el material promocional y en entrevistas posteriores, sorprendió incluso a los más escépticos. La escena se convirtió en un símbolo de la saga 'Misión imposible' y en un ejemplo extremo del compromiso físico de Cruise con su trabajo. También abrió un debate en Hollywood sobre los límites de las acrobacias realizadas por actores y la responsabilidad de los estudios en garantizar su seguridad. Algunos lo consideraron un acto de valentía; otros, una temeridad innecesaria. Pero todos coincidieron en que era una de las secuencias más impresionantes jamás filmadas sin efectos digitales.


Hoy día, la imagen de Tom Cruise colgado de un avión en pleno despegue forma parte del imaginario colectivo del cine contemporáneo. Más allá del espectáculo, la anécdota revela la obsesión del actor por llevar la autenticidad al extremo, incluso cuando eso implica poner su integridad en juego. En una industria cada vez más dominada por la tecnología, Cruise parece decidido a demostrar que todavía hay espacio para lo imposible, para desafiar los límites de la realiad. Y quizá esa sea la clave de su magnetismo, la sensación de que, cuando él aparece en pantalla, lo que vemos no es solo ficción, sino un desafío real a los límites humanos.







Si el año pasado tuvimos una revolución cinematográfica con la reinterpretación del clásico de 'Frankenstein' con Guillermo del Toro y su particular forma de ver el cine, este año no se queda corto, ya que una visión alternativa de la historia, ya clásica de por sí, vuelve a tomar forma. 


Dirigida, escrita y coproducida por Maggie Gyllenhaal, actriz que no necesita presentación, este 6 de marzo llega a las salas de cine '¡La novia!'. Si alguien recuerda el clásico de 1935 'La novia de Frankenstein', está de enhorabuena. Y si no, le conviene seguir leyendo. El reparto cuenta nada más y nada menos que con Christian Bale, Jessie BuckleyJake Gyllenhaal, Penélope Cruz, Annette Bening y Peter Sarsgaard. En los avances ya hemos podido ver que el nivel de producción no tiene nada que envidiar a lo que Netflix permitió hacer a Guillermo del Toro. En este caso, de la mano de Warner Bros, que ya apostó fuerte por el terror con 'Los pecadores' en 2025, puede que estemos ante su apuesta en el género para este año. 


Ambientada en un Chicago de los años 30, oscuro, vibrante y socialmente convulso como sólo aquel Chicago puede ser, la historia sigue a un Frankenstein solitario, interpretado por Bale, que acude a la innovadora científica Dra. Euphronious (Bening) para pedirle que cree una compañera. Juntos reaniman a una joven asesinada, dando vida a La Novia, encarnada por Buckley. A partir de ese momento, la película se sumergirá en una espiral de acontecimientos que desbordan cualquier expectativa. Asesinatos, posesiones, movimientos culturales radicales y un romance prohibido que a priori desafiará las normas sociales y científicas de su tiempo. Bueno, y en el nuestro tampoco sería una relación muy normal. 



La propuesta de Gyllenhaal es ambiciosa en lo creativo, pero también en lo visual. Filmada para IMAX, cada día más de moda entre las grandes producciones, donde la estética retrofuturista, la atmósfera decadente y la energía de una ciudad en ebullición se combinan para dar nueva vida a un mito que parecía agotado. Un mito que últimamente parece más vivo que nunca.  


Esta es la segunda obra como directora para Gyllenhaal, que ya demostró su talento en 'La hija oscura', que pasó un poco desapercibida, pero ahora sí su nueva película se perfila como uno de los estrenos más sonados del año. Si Frankenstein ya estaba vivo de nuevo, ahora le toca el turno a La Novia, una figura que nunca llega a cobrar vida en la obra original de Mary Shelley, y ahora puede tener más protagonismo que nunca.


Con semejante plantel de actores y actrices, una directora que conoce el cine de alto nivel a la perfección, el material en el que se basa, y una Warner Bros en un gran momento, quién sabe si no estaremos ante una de las sorpresas del año.







El mundo del anime moderno es  muy distinto al de los ochenta o principios de los noventa. Si este año estamos presenciando una de las celebraciones más grandes de la historia del anime, debido al 40 aniversario de Dragon Ball, así como los 30 años de Dragon Ball GT, hoy toca algo distinto. La cultura de internet expande los límites del impacto del anime en la cultura popular, y eso beneficia a los animes cuya personalidad encaja con los mensajes que nosotros, los simples humanos que disfrutamos del anime, queremos difundir en nuestro día a día. Así, a veces encontramos mensajes inspiracionales, en ocasiones historias profundas, y a menudo humor. El anime que queremos recordar hoy aquí, en Absoluto Cine, tiene todo eso e internet bien lo sabe. 


Este inicio de año 2026 marca el 25 aniversario del estreno en Japón de 'Baki the Grappler', una de las adaptaciones de artes marciales más influyentes del anime moderno. Su debut a principios de 2001 llevó a la pantalla la intensidad del manga original de Keisuke Itagaki, un autor nacido en 1957 en Hokkaidō y reconocido por su estilo visceral y su dedicación al género de la acción. Itagaki, además de crear Grappler Baki, ha trabajado en otras obras como 'Garouden' y 'Dogesen', a pesar de dedicar casi toda su carrera a su obra principal.



El manga Grappler Baki comenzó su publicación en 1991 en Weekly Shōnen Champion y se extendió hasta 1999, recopilando un total de 42 volúmenes. Su éxito dio pie a una expansión considerable a través de múltiples secuelas que continuaron explorando la evolución del protagonista, Baki Hanma. Entre ellas destacan 'Baki' (1999–2005), 'Baki Hanma' (2005–2012) y 'Baki-Dou'. Todas serializadas en la misma revista y manteniendo el enfoque en combates extremos, filosofía marcial. Siempre explorando la compleja relación entre Baki y su temible padre, Yujiro Hanma, quien se ha convertido en una fuenta inagotable de cosplays, fan arts y memes, lo que decíamos de la cultura popular.


La historia de Baki, marcada por un entrenamiento brutal impuesto por Yujiro, conocido como "el ogro", se convirtió en un shōnen ejemplar de acción por su crudeza y su exploración del límite humano. El protagonista emprende un viaje para enfrentarse a luchadores de todo el mundo, cada uno con estilos y habilidades que rozan lo sobrenatural, lo que convirtió la obra en un referente del género. La edición Kanzenban (completa) publicada en España por Editorial Ivrea ha contribuido a mantener viva la popularidad del manga, presentando tomos de gran calidad y páginas a color que revalorizan la obra original. 


El impacto de la franquicia es innegable. Para 2021, 'Baki the Grappler' y sus secuelas habían superado los 85 millones de copias en circulación, una cifra que no deja dudas de su enorme alcance internacional y su influencia en la cultura del manga y el anime. Con más de 140 volúmenes acumulados entre todas sus sagas, la serie se ha convertido en una de las más extensas y reconocibles dentro del género de artes marciales. 


A día de hoy en Netflix podemos ver unas adaptaciones del manga más modernas, y aunque son dignas de celebrar, es una pena que no haya distribución oficial para el anime original. De momento, sólo queda tener la esperanza de que pueda seguir difundiéndose toda la saga de Baki y más pronto que tarde tenga la difusión que merece. Ya son 25 años de otra gran obra del anime. 





En los últimos años, Sony ha tenido problemas para expandir el universo de Spider-Man. El arácnido en sí se le da bien, tanto con Tom Holland como con Shameik Moore en la animación, pero su intento de crear una franquicia cinematográfica alrededor del superhéroe principal, no ha salido como esperaban. 'Morbius' o 'Madame Web' han sido dos de los fracasos más sonados de los últimos tiempos, y 'Venom', que era la gran apuesta, parece que se ha quedado en pausa tras su segunda entrega. 


Ahora, con una apuesta por el formado televisivo y mostrando una cara de Spider-Man que nadie se había atrevido a explorar más allá del cómic, llega una de las producciones más impensables de los últimos tiempos. 


El universo arácnido está a punto de recibir una reinterpretación radical con 'Spider-Noir', una serie de Amazon Prime Video protagonizada por Nicolas Cage. La producción, desarrollada por Sony Pictures Television junto a Amazon MGM Studios, traslada al héroe a una Nueva York alternativa de los años 30, envuelta en sombras, crimen y un marcado estilo noir, obvia pero sorprendentemente. La serie se estrenará el 27 de mayo de 2026 en Prime Video, tras su debut inicial en el canal lineal de MGM+ el 25 de mayo, y podrá verse tanto en blanco y negro como en color, tratando de contentar a todo el mundo.



El protagonista de esta historia será Ben Reilly, un detective privado envejecido, fracasado y marcado por una tragedia personal. Lejos del Peter Parker tradicional, esta versión del héroe se presenta como el único vigilante de una ciudad corrupta, obligado a enfrentarse a su pasado mientras navega entre mafias, conspiraciones y un ambiente opresivo propio del cine negro clásico. La serie contará con ocho episodios, todos ellos impregnados de una estética dura y melancólica que recuerda a las películas de detectives de la época, y también a 'Sin City'.


El primer tráiler muestra a Cage encarnando a un Spider-Man sombrío, vestido con gabardina y sombrero, moviéndose entre callejones oscuros y luces de neón. La puesta en escena desborda personalidad y buen gusto. El adelanto confirma el tono adulto y estilizado de la serie, así como su lema, "sin poder no hay responsabilidad", una inversión irónica del mantra clásico del personaje.  


Parece mentira, pero aquel pequeño papel de Nicolas Cage poniendo voz al personaje en 'Spider-Man: un nuevo universo', fue la pieza que ha desembocado en todo este resultado. 


Os dejamos con el tráiler: 





 


La nostalgia vende, pero a veces también es una intención de poder aprovechar mientras no sea demasiado tarde. Brendan Fraser hace pocos años estaba en el peor punto de su carrera, con sus fans preguntándose qué había sido de él. Su resurgir con 'La ballena' en 2022, no se quedó únicamente en un retorno al cine de gran envergadura, sino que le catapultó hasta conseguir un Óscar, con todo Hollywood a sus pies. 


Tras semejante retorno, era de esperar que viejos teléfonos volvieran a sonar. Demostrando en la entrañable 'Rental Family' que ha vuelto para quedarse, ahora sí toca el turno de revivir nada más y nada menos que a 'La momia'. Y no lo hará sólo, pues su compañera original, Rachel Weisz, que fue sustituida en la tercera entrega, se unirá al reencuentro.


La noticia de la esperada reunión de Brendan Fraser y Rachel Weisz en una nueva entrega de 'La Momia' era algo que parecía imposible no hace mucho. Ahora, casi veinte años después, Universal Pictures ha confirmado oficialmente que la icónica pareja del cine de aventuras de inicios de siglo estará de vuelta en los cines el 18 de mayo de 2028. Y sí, ambos actores retomarán sus papeles como Rick y Evelyn O’Connell.



El proyecto funcionará como una secuela directa de 'El regreso de la momia' (2001), dejando de lado los acontecimientos de 'La momia: La tumba del emperador Dragón' (2008), en la que Rachel Weisz no participó. Y desde luego creemos que será mejor así, aunque Fraser tenga también cariño a esa tercera entrega, de la que ha dicho "estoy orgulloso  porque creo que es una buena película independiente", la mayoría de fans preferirá seguir donde la pareja original lo dejó.


La dirección estará a cargo del dúo Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos colectivamente como Radio Silence, que fueron los encargados de resucitar 'Scream' en 2022, con una quinta entrega que parecía imposible de hacer con un mínimo de sentido. Su incorporación, crucemos los dedos, podría aportar un enfoque renovado sin perder la esencia clásica de la franquicia. El guion corre a cargo de David Coggeshall, que si bien no tiene un gran historial, tiene experiencia con el cine independiente., y esperamos que ésta sea su oportunidad de dar con una buena historia.


El cine de aventuras tiene muchos huecos que en las últimas dos décadas han intentado llenar actores como Dwayne Johnson y Jack Black, pero hay una gran parte del público que estará esperando con ganas la fragancia original de antaño. Antes de que se nos pase el arroz a todos, como se suele decir, bien está que tengamos este tipo de noticias. 






James Van Der Beek, recordado mundialmente por encarnar a Dawson Leery en 'Dawson crece' y por su participación en 'CSI: Cyber', ha fallecido a los 48 años, según confirmó su familia en un comunicado difundido en redes sociales. Su esposa, Kimberly Van Der Beek, anunció que el actor murió de manera pacífica durante la mañana del 11 de febrero de 2026, destacando que afrontó sus últimos días con "coraje, fe y gracia". La familia pidió privacidad mientras atraviesan el duelo por la pérdida de un esposo, padre, hijo, hermano y amigo profundamente querido. 


El actor llevaba dos años enfrentándose a un cáncer colorrectal, diagnóstico que hizo público en 2024 tras haberlo recibido en agosto de 2023. Aunque mantuvo la enfermedad en reserva durante un tiempo, su deterioro físico sorprendió a muchos seguidores cuando finalmente compartió su situación. Aun así, continuó mostrando optimismo y agradecimiento por el apoyo de su familia, especialmente de sus seis hijos. 


La noticia ha provocado una oleada de reacciones en Hollywood. Compañeros de profesión como Chad Michael Murray, Jennifer Garner, Viola Davis y otros artistas expresaron su tristeza y enviaron mensajes de apoyo a la familia. Muchos destacaron su humanidad, su talento y la inspiración que dejó tanto en su trabajo como en su vida personal. 




A lo largo de su carrera, Van Der Beek no solo marcó a una generación con su papel en 'Dawson crece', sino que también dejó momentos personales significativos que hoy cobran un nuevo sentido. Entre ellos, sus reflexiones públicas sobre el duelo tras la muerte de su madre en 2020, donde compartió abiertamente la complejidad emocional de la pérdida, palabras que hoy resuenan con especial fuerza entre sus seguidores. 


Su legado artístico incluye trabajos en televisión y cine, desde dramas juveniles hasta papeles más maduros y autorreferenciales. Su muerte deja un vacío notable en la industria y entre quienes crecieron con sus interpretaciones, pero también una huella profunda en forma de recuerdos, enseñanzas y un cariño que permanece vivo en quienes lo admiraron. Millones de personas le echaremos de menos a partir de ahora. 





El pasado verano conocíamos al casting principal de la adaptación de Harry Potter al formato de serie, que podremos ver directamente en streaming, a través de HBO, o como se llame para entonces. Desde entonces, a pesar de algunas polémicas, no ha dejado de estar entre las series más esperadas de los últimos tiempos. 


Para echar más leña al fuego, JB Perette, CEO de Warner Bros. Discovery, ha afirmado que la serie de Harry Potter para HBO será "El evento de streaming más grande en la historia de HBO Max, y del streaming en general, sin duda". Y es que estamos ya tan acostumbrados a que el mundo de Harry Potter esté entre nosotros, que quizás hemos olvidado cómo de grande puede ser el estreno de una superproducción que reviva al mago de Hogwarts. 


Hablamos de una saga cinematográfica recaudó más de 7.700 millones de dólares en taquilla mundial y consolidó a Warner como la casa de una de las franquicias más importantes del siglo XXI. No sólo del cine, sino en general. Más allá de los números, las películas generaron un fenómeno cultural que sigue vivo. Parques temáticos, merchandising, videojuegos, convenciones y una comunidad global que ha mantenido la marca en primera línea incluso después del final de la saga en 2011. El éxito de Hogwarts Legacy en 2023 demostró que el universo sigue siendo una mina de oro intergeneracional.



Aunque haya quien quiera que sea así, tampoco podemos olvidarnos de que es una de las sagas de la literatura más importantes de este siglo, y posiblemente la más popular. La saga de J.K. Rowling ha vendido más de 600 millones de libros, y no parece que vaya a parar. 


La serie, anunciada como una adaptación fiel y exhaustiva de los siete libros, pretende adentrarse en todos los detalles que el cine no pudo por falta de tiempo. Cada temporada cubrirá un libro completo, lo que abre la puerta a explorar tramas secundarias, personajes apenas esbozados en el cine y el tono cambiante de la saga a medida que Harry crece. 


Ahora vemos que la expectativa es tan alta que Perette no duda en situar el proyecto por encima de cualquier otro lanzamiento previo de HBO Max, una plataforma que ya ha tenido éxitos masivos como 'La casa del dragón' o 'The Last of Us'. Aún no conocemos el presupuesto, pero seguramente vaya acorde con las expectativas, y sea altísimo. 


Dominic McLaughlin, Arabella Stanton y Alastair Stout, que interpretarán, respectivamente a Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley, tienen una responsabilidad sobre sus hombros que pocos jóvenes han tenido en la industria del cine. Si todo sigue su curso, a principios de 2027 visitaremos de nuevo Hogwarts, junto al bueno de Harry.