El actor estadounidense Patrick Muldoon, conocido por su presencia constante en la televisión de los años noventa y por su papel en la película de culto Starship Troopers, falleció a los 57 años tras sufrir un infarto en su residencia de Beverly Hills. La noticia, confirmada por medios especializados como Deadline, ha conmocionado al mundo del entretenimiento, que despide a una figura carismática y versátil cuya carrera se extendió durante más de tres décadas. 


Muldoon fue hallado sin vida el domingo 19 de abril, después de que su pareja alertara a los servicios de emergencia al encontrarlo inconsciente en el baño. Pese a los intentos de reanimación, los médicos no pudieron salvarle la vida. Según los primeros reportes, el actor se había levantado con normalidad, había desayunado con su novia y se preparaba para ducharse cuando ocurrió el fatal episodio. 


Nacido en San Pedro, California, Muldoon inició su carrera mientras estudiaba en la Universidad del Sur de California. Su salto a la fama llegó con Days of Our Lives, donde interpretó a Austin Reed entre 1992 y 1995, papel que retomaría años más tarde. También dejó una huella profunda en Melrose Place, donde encarnó al manipulador Richard Hart, convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la televisión estadounidense de los noventa. 



En el cine, su papel más recordado fue el de Zander Barcalow en 'Starship Troopers' (1997), donde compartió pantalla con Denise Richards. Su filmografía combinó producciones de culto, cine independiente y telefilmes, manteniendo siempre una presencia activa tanto delante como detrás de las cámaras. En los últimos años, Muldoon había reforzado su faceta como productor, participando en proyectos como 'Marlowe', 'The Card Counter' y 'Kockroach', este último aún en rodaje y con un reparto encabezado por Chris Hemsworth y Taron Egerton. 


Apenas días antes de su muerte, el actor había compartido en redes sociales su entusiasmo por nuevos proyectos, por lo que su carrera se ha visto truncada de forma totalmente inesperada. Intérprete, productor y músico ocasional, a partir de ahora estará en nuestra memoria.





La CinemaCon 2026 ha llegado plagada de noticias, y no podía faltar uno de los nombres más importantes del mundo del cine. La confirmación de 'Top Gun 3' reabre una de las franquicias más rentables de Paramount, y vuelve a situar a Tom Cruise en el ojo del huracán. 


El estudio anunció en Las Vegas que la tercera entrega está en desarrollo activo, con un guion ya en proceso avanzado y con Cruise nuevamente al frente como Pete "Maverick" Mitchell. La noticia llega tras meses de especulación y después de que 'Top Gun: Maverick' se convirtiera en el mayor éxito comercial de la carrera del actor, superando los 1.400 millones de dólares en taquilla mundial. 


Paramount confirmó que Ehren Kruger, uno de los guionistas de la segunda entrega, está escribiendo la historia, mientras que el estudio busca el regreso de Joseph Kosinski para la dirección, aunque su firma aún no es oficial. También se contempla reunir a parte del elenco reciente, incluidos Miles Teller y Glen Powell, que interpretaron a la nueva generación de pilotos. La presentación del estudio dejó claro que la intención es continuar la evolución de Maverick como mentor, una línea narrativa que ya había cobrado fuerza en la secuela. 



El anuncio coincide con un momento clave en la carrera de Tom Cruise. A sus 63 años, el actor mantiene una agenda marcada por proyectos de gran escala y por su insistencia en rodar escenas de acción sin dobles, un sello que ha reforzado su imagen como uno de los últimos grandes astros del cine de espectáculo. Mientras avanza 'Top Gun 3', se rumorea que Cruise continuará vinculado a la saga Misión Imposible, cuyo último capítulo fue una de las películas más importantes de 2025. Además, en 2026 trascendió que el actor también trabaja en nuevas entregas de 'Días de trueno' y otros proyectos de alto perfil, consolidando una etapa en la que combina nostalgia, franquicias históricas y producciones que dependen directamente de su presencia para salir adelante. Por si esto fuera poco, este mismo 2026 volverá a las salas de cine con un proyecto inusual, tanto que bien podría suponer una sólida campaña hacia el Oscar, uno "de verdad" y no honorífico. Hablamos, claro está, de 'Digger', la locura que protagonizará para Alejandro Iñárritu.


El regreso de Maverick se produce, además, en un contexto industrial convulso. Paramount atraviesa un proceso de fusión con Warner Bros., una operación de más de 100.000 millones de dólares que ha generado críticas incluso dentro de Hollywood. En ese escenario, 'Top Gun 3' se perfila como una pieza estratégica para la nueva compañía, tanto por su potencial comercial como por el peso simbólico de Cruise en la historia del estudio. 


Aunque no hay fecha de rodaje ni de estreno, la confirmación en CinemaCon despeja cualquier duda que pudiéramos tener, la trilogía ya es una realidad. Con un guion en marcha, un equipo creativo que apunta a repetir la fórmula ganadora y un protagonista que sigue siendo sinónimo de espectáculo, la tercera entrega inicia su aproximación con la expectativa propia de un título que, cuatro décadas después, continúa marcando el rumbo del cine de acción estadounidense.





Philomena Cunk vuelve a escena y, con ella, ese extraño temblor que se produce cuando alguien decide examinar un tema serio con la puntería de un tirachinas y la convicción de quien jamás ha leído un manual. Esta vez, el blanco es el cine. No el cine como industria, ni como arte, ni como reliquia cultural, sino el cine como criatura desconcertante que, según parece, merece ser interrogada por la única persona capaz de convertir una pregunta inocente en un arma de destrucción conceptual. La BBC y Netflix han confirmado la producción de "Cunk on Cinema", una serie de tres episodios que ya está en marcha y que promete un recorrido por la historia del séptimo arte desde la perspectiva más improbable posible. 


La premisa es sencilla. Diane Morgan retoma su alter ego, esa documentalista que se mueve entre la solemnidad impostada y la ignorancia sin complejos, para enfrentarse a expertos reales que intentarán, una vez más, mantener la compostura mientras ella desmantela siglos de teoría cinematográfica con preguntas que parecen escritas por alguien que confundió una enciclopedia con un folleto turístico. El plan incluye revisar desde los orígenes del medio hasta su incierto porvenir dominado por la inteligencia artificial, pasando por movimientos históricos, revoluciones estéticas y la eterna batalla entre la imagen en blanco y negro y la paciencia del espectador. 


Charlie Brooker vuelve a escribir y producir, lo cual garantiza que el caos estará cuidadosamente calibrado. Su ironía aparece incluso en los comunicados oficiales, donde sugiere que Hollywood ha sido aniquilado por la tecnología y que este es, por tanto, el momento perfecto para que Cunk examine doscientos siglos de cine, una cifra que, por supuesto, no tiene ningún sentido, pero que encaja perfectamente en el universo mental del personaje. La producción corre a cargo de Pacesetter, responsables de otras entregas de la saga Cunk y de temporadas recientes de Black Mirror. 



La serie no tiene fecha de estreno, pero sí una dirección clara. Cunk se sentará en butacas incómodas, rodeada de palomitas rancias, para preguntarse de dónde salió el cine, por qué existe y qué pretende exactamente. No hay confirmación de invitados, aunque el formato sugiere que volverán a desfilar historiadores, críticos y quizá algún cineasta dispuesto a arriesgar su reputación por el bien de la comedia involuntaria. El guion promete un repaso que va desde la invención de la cámara hasta la irrupción del CGI, pasando por las vanguardias de los años sesenta y los dilemas que plantea la IA en la creación audiovisual. 


La noticia ha generado expectación porque Cunk, pese a su fachada de desconcierto permanente, se ha convertido en una figura reconocible dentro del humor británico contemporáneo. Su estilo, esa mezcla de aplomo y desorientación, ha demostrado ser un método sorprendentemente eficaz para revelar las grietas del discurso experto. En esta ocasión, su misión será desmontar la mitología del cine, o al menos tropezar con ella de forma lo bastante ruidosa como para que el público no pueda apartar la mirada. La BBC y Netflix la presentan como una exploración del medio, pero en realidad es una invitación a observar cómo un personaje ficticio puede poner en aprietos a personas reales simplemente preguntando lo que nadie se atreve a formular en voz alta. 


El regreso de Philomena Cunk es la reaparición de un mecanismo cómico que funciona precisamente porque no pretende funcionar. Su torpeza es un método, su desconcierto es una estrategia y su aparente falta de preparación es, paradójicamente, la herramienta perfecta para revelar lo absurdo que puede llegar a ser el mundo cuando se lo examina sin reverencias. Ahora le toca al cine pasar por ese filtro. Y, conociendo a Cunk, saldrá de ahí con más preguntas que respuestas, pero también con una claridad inesperada, como si la confusión fuese, en realidad, una forma alternativa de conocimiento.






Que 'Super Mario Galaxy: la película' iba a ser un éxito, era algo fácil de predecir. Lo que estaba en duda es si sería capaz de repetir el monumental éxito de hace tres años, con 'Super Mario Bros: la película'. Pues parece que sí, que ha irrumpido con una fuerza inusual en la taquilla mundial, y va a terminar siendo uno de los estrenos más potentes del año. Además ya podemos decir eso pese a no haberse proyectado aún en Japón, el país de origen de Nintendo. 


En apenas diez días, la cinta ha demostrado que la popularidad del fontanero bigotudo sigue siendo un motor imparable para atraer público de todas las edades. Y en este caso cuando decimos todas es, literalmente, todas. Su desempeño inicial ya anticipaba un éxito rotundo, solo en sus primeros cinco días acumuló más de 372 millones de dólares a nivel global, combinando 190 millones en Estados Unidos y Canadá con 182,4 millones procedentes de 80 mercados internacionales.


El impulso no se detuvo ahí. Con el paso de los días, la película continuó escalando posiciones y superó rápidamente la barrera de los 400 millones de dólares, situándose entre las producciones más taquilleras de 2026. A fecha de escribir estas líneas están por cumplirse diez días, por lo que cuando tengamos datos completos de lo recaudado en esa primera semana y media, quizás estemos hablando de más de 500 millones. Actualmente están asegurados 437 millones.



El impacto internacional ha sido especialmente notable. México se erigió como su mercado más fuerte fuera de Norteamérica, superando los 500 millones de pesos (casi 30 millones de dólares) en apenas cinco días y situándose entre las diez mejores aperturas de la historia del país. 


En Europa, territorios como Reino Unido, Alemania, Francia y España registraron cifras sobresalientes: desde los 19,7 millones de dólares en Reino Unido hasta los 10,8 millones en España, donde la película contribuyó a revitalizar la asistencia a los cines. China, por su parte, aportó 8,4 millones. Si la tendencia sigue así, como mínimo estas cifras tendrían que terminar duplicándose. 


Como decíamos antes, 'Super Mario Galaxy: la película' no se ha estrenado aún en Japón, lo hace el 24 de abril. La ausencia del público nipón no ha impedido que la cinta rompa récords, supere a otras adaptaciones de videojuegos y recaude ya de entrada cuatro veces su presupuesto. La adaptación anterior de los videojuegos de Nintendo llegó a la mareante cifra de 1.359 millones. Todo eso a pesar de que ninguna de las dos películas lograron convencer a la crítica, que parece "fuera de onda" en este tren imparable tanto de hacer dinero como de encandilar al público. 


¿Logrará el viaje de Super Mario por la galaxia superar lo anterior éxito? Esa es la gran cuestión ahora mismo. 





A veinticinco años de su estreno, Spy Kids sigue ocupando un lugar peculiar y entrañable en la memoria cinematográfica de toda una generación. Estrenada en Estados Unidos el 30 de marzo de 2001, la película dirigida, escrita y montada por Robert Rodriguez supuso un giro inesperado en la carrera del cineasta, hasta entonces asociado a propuestas más adultas y estilizadas. Con un presupuesto de 35 millones de dólares y producida por Dimension Films y Troublemaker Studios, la cinta se convirtió rápidamente en un fenómeno familiar que desbordó las expectativas comerciales, alcanzando una recaudación cercana a los 148 millones de dólares a nivel mundial. 


La producción de Spy Kids destacó por el control creativo casi absoluto de Rodriguez, quien no solo escribió y dirigió la película, sino que también participó en la producción junto a Elizabeth Avellán y en el montaje final. Sí, aunque parezca mentira, quien nos dio 'El mariachi' o 'Machete', decidió entonces usar su libertad económica y creativa para traer al mundo una locura de otro tipo, para toda la familia. El proyecto reunió a un equipo técnico de primer nivel, con Guillermo Navarro en la dirección de fotografía y una banda sonora firmada por compositores como John Debney, Danny Elfman, Harry Gregson-Williams, Los Lobos y el propio Rodriguez. Su influencia y su creatividad en el panorama del cine a principios de los años 2000 no conocía límites. 


El reparto fue otro de los pilares del éxito. Antonio Banderas y Carla Gugino interpretaron a Gregorio e Ingrid Cortez, dos espías retirados que deben volver a la acción cuando son secuestrados. Sus hijos, Carmen y Juni, interpretados por Alexa Vega y Daryl Sabara, asumían el protagonismo en una aventura que mezclaba acción, humor y un imaginario visual lleno de inventiva. A ellos se sumaban figuras tan diversas como Alan Cumming, Tony Shalhoub, Teri Hatcher, Cheech Marin, Danny Trejo, Robert Patrick e incluso un cameo de George Clooney, conformando un elenco surrealista para una producción en teoría infantil.



Aunque la crítica especializada recibió la película con opiniones mixtas tirando a negativas, no importó mucho, y como ocurre a menudo al final somos los espectadores quienes juzgamos. Poco a poco la elevamos a la categoría de clásico generacional. Niños y adolescentes de la época encontramos en 'Spy Kids' una propuesta que no habíamos visto nunca, ya sea por los efectos especiales, por el guion totalmente alocado o por el carisma que desprendía. La cuestión es que queríamos más. 


El impacto cultural de la película fue inmediato. Su éxito en taquilla impulsó la creación de una saga que incluiría varias secuelas, cada una con su propio sello y ambición visual, consolidando rápidamente un universo cinematográfico que, con el tiempo, se volvió sinónimo de creatividad y desenfado. La franquicia se convirtió en un referente del cine familiar de la década, y su estética, desde los gadgets imposibles hasta los villanos excéntricos, dejó una huella reconocible en la cultura pop que representa perfectamente el espíritu joven de aquellos tiempos. 


Hoy día, un cuarto de siglo después, Spy Kids no es sólo un éxito comercial del pasado, sino como una obra que supo conectar con su audiencia de manera genuina. Una mezcla de géneros imposibles, que sólo la visión autoral de Robert Rodriguez pudo darnos. Es una pieza emblemática del cine infantil de los 2000, y su reciente selección para el National Film Registry en 2024 confirma su relevancia cultural e histórica, y demuestra que no estábamos locos hace 25 años. Más allá de la crítica, algunas películas encuentran su verdadero valor en la memoria colectiva de quienes crecieron con ellas.





La superproducción de ciencia ficción 'Proyecto Salvación', protagonizada por Ryan Gosling y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, continúa consolidándose como uno de los grandes éxitos cinematográficos del año. En apenas diez días desde su estreno, la película ha rebasado los 300 millones de dólares en la taquilla global, lo que la posiciona como el mejor lanzamiento de Amazon MGM Studios desde la adquisición del estudio por parte de la compañía. 


En Estados Unidos, la cinta mantiene un rendimiento excepcional. Tras un estreno fulgurante, su segundo fin de semana ha mostrado una caída mínima del 32%, acumulando ya 164,3 millones de dólares solo en el mercado norteamericano. Esta solidez la ha llevado a liderar la taquilla estadounidense por segunda semana consecutiva, con 54,5 millones recaudados en ese periodo. A nivel internacional, suma 136 millones adicionales, lo que eleva su total mundial a más de 300 millones de dólares antes de que marzo llegue a su fin. 


Como vemos, el éxito no se limita al mercado estadounidense. En España, donde la película se ha estrenado el 27 de marzo, 'Proyecto Salvación' ha debutado con fuerza, situándose en segunda posición del ranking nacional y superando a varios estrenos recientes, aunque sin lograr desbancar a 'Torrente: Presidente', que continúa dominando la taquilla local. Aun así, la producción de Gosling ha demostrado un arranque notable que contribuye a su impresionante desempeño global. 



Su presupuesto, superior a los 200 millones de dólares, podría quedar cubierto únicamente con la taquilla estadounidense si la tendencia actual se mantiene. Por comparación, 'Blade Runner 2049', que contaba tanto con Ryan Gosling como con el renombre de un clásico, apenas logró ser rentable. Costó entre 150 y 185 millones, llegando a recaudar unos 276 millones en la taquilla a nivel internacional.


Para quien no la haya visto, quizá sea mejor no saber nada de forma previa. Pero en todo caso, para quien lo necesite, cabe decir que la historia, basada en la novela Project Hail Mary de Andy Weir, sigue a Ryland Grace, un profesor convertido en astronauta que emprende una misión desesperada para salvar a la humanidad ante la amenaza de un microorganismo alienígena que está debilitando el sol. 


Con la llegada inminente de nuevos estrenos de gran envergadura, como 'Super Mario Galaxy: La película', queda por ver si Proyecto Salvación mantendrá su ritmo actual. Sin embargo, su desempeño inicial ya la sitúa como uno de los fenómenos cinematográficos del año y seguramente termine siendo uno de los mayores éxitos a nivel comercial en la carrera de Ryan Gosling.






Si vivisteis aquella época dorada de las series de televisión entre la década de los 90 y los 2000, esta noticia os va a doler. 


El año pasado supimos de 'Buffy: New Sunnydale', que iba a ser la continuación de la emblemática serie 'Buffy, Cazavampiros', emitida entre 1997 y 2003. No creemos que necesite presentación, ¿no? Es toda una referencia de cómo hacer una producción acerca de vampiros, o en este caso de cazarlos, y marcar a varias generaciones en el proceso. Ahora hemos sabido que este regreso tan esperado ha sido cancelado.


La noticia fue confirmada por Sarah Michelle Gellar, protagonista de la serie original y figura central del reboot. Al parecer Hulu, la plataforma responsable del desarrollo, decidió poner fin a la producción tras varios años de trabajo y después de haber completado incluso un episodio piloto. 



El anuncio llegó en un momento especialmente inoportuno para la actriz. Según relató, recibió la llamada de cancelación justo antes de subir al escenario del festival SXSW, donde presentaba su nueva película. Gellar afirmó que la noticia la tomó por sorpresa y que el impacto emocional fue considerable, dado que llevaba tiempo implicada tanto delante como detrás de las cámaras en el proyecto. La directora Chloé Zhao, también vinculada al reboot, se enteró de la cancelación durante un fin de semana clave para su carrera, pues estaba a punto de jugarse mucho en la gala de los Oscars.


Con el paso de los días, Gellar ofreció más detalles sobre lo ocurrido, señalando que un ejecutivo de Hulu, supuestamente muy poco entusiasta de la serie original, habría influido de manera determinante en la decisión final. La actriz sostuvo que tanto ella como Zhao habían trabajado intensamente desde el inicio para sacar adelante la nueva versión, pero que la falta de apoyo interno terminó por frenar el proyecto.


Hulu llevaba tiempo revisando su estrategia de contenidos, incluso con mensajes contradictorios, no sabiendo a veces si decantarse por el cine tradicional o la producción de series derivadas de éste. Así es que quién sabe, quizás más adelante cambien de opinión. Sólo esperamos que no tarden mucho, si sucede. Cabe recordar que la serie de los años noventa fue producto de una idea que se llevó primero al cine, en 1992 y con un nombre casi homónimo, 'Buffy, la cazavampiros'. Tampoco creemos que nadie rechazara llevar a Buffy y compañía a las salas de cine como un regreso aún más sonado. La plataforma no ha ofrecido declaraciones detalladas sobre los motivos, más allá de confirmar que el proyecto no seguirá adelante.