Parece que Sony Pictures se ha cansado de intentar sin éxito crear su propio universo de superhéroes siguiendo el mismo formato que Marvel. Si hace poco hablábamos de Spider-Noir, que tiene una pinta excelente, ahora ha decidido dar un giro inesperado a la franquicia de Venom.


Y es que tras dos incursiones en el cine de acción real, su próxima aparición en pantalla será en formato animado. La información, adelantada por The Hollywood Reporter, confirma que el estudio ha puesto en marcha una nueva película del simbionte, esta vez bajo la dirección de Zach Lipovsky y Adam B. Stein, el dúo responsable de revitalizar la saga 'Destino final' con 'Lazos de sangre'. Aunque el proyecto se encuentra en una fase muy temprana, ya se ha abierto una sala de guionistas en Sony Pictures Animation para comenzar a desarrollar ideas. 


La participación de Tom Hardy, rostro y voz emblemáticos del personaje en las tres entregas de acción real, está prevista pero aún se desconocen los detalles, por lo que aún no se ha determinado si retomará el papel como actor de voz o si ejercerá únicamente labores de producción. Obviamente, su interpretación como Venom era de lo mejor que nos dieron aquellas dos películas, todavía muy recientes, y sería lógico que continuara interpretando al personaje, aunque sea desde la sala de doblaje.


La apuesta por la animación es totalmente comprensible. Sony Animation ha cosechado un éxito notable con las películas del Spider-Verse, lo que sugiere que el estudio busca trasladar esa energía creativa a un personaje que, pese a recibir críticas dispares en sus versiones de imagen real, ha demostrado un enorme tirón comercial con más de 1.800 millones de dólares recaudados globalmente. 



'Spider-Man: Un nuevo universo', y su secuela, 'Spider-Man: Cruzando el Multiverso', sirven como garantía para que podamos estar tranquilos, al menos de momento. No sólo sus cifras de recaudación se acercan a las de Venom, llegando a ser un tipo de películas muy rentables, sino que han logrado dar el prestigio y la estabilidad a un estudio que la necesita. Y por qué no decirlo, a pesar del gran éxito de Marvel en la última década, el cómic y la animación van unidos por naturaleza. 


Además, la transición al formato animado podría ofrecer nuevas posibilidades narrativas y visuales, especialmente para un antihéroe cuya naturaleza alienígena encaja de forma natural en un entorno más estilizado y experimental. Básicamente, que puedan hacer lo que quieran con la historia, sin los límites de la acción real. 


Por ahora, no se conocen detalles sobre la trama ni el enfoque artístico que adoptará la película. Sin embargo, la elección de Lipovsky y Stein, cineastas que vienen de un estilo muy diferente, debería apuntar a una reinterpretación fresca del personaje. Necesitaban algo nuevo para Venom, que tras cerrar su trilogía en acción real, parece que se prepara para explorar un territorio creativo completamente distinto. Y nos alegramos por ello.





No debería hacer falta decir que Toy Story 5 es uno de los estrenos más esperados de 2026, y no sólo dentro del terreno de la animación. En España, Disney y Pixar han confirmado que la película se estrenará el 19 de junio de 2026, por lo que podremos pasar las vacaciones de verano con Woody, Buzz Lightyear, Jessie y el resto de la pandilla en una nueva. Esta vez, más que nunca, en una aventura que debería conectar a viejas y nuevas generaciones. Es decir, para toda la familia. 


La quinta entrega retoma a los juguetes de Bonnie en un contexto donde la tecnología se ha convertido en su principal amenaza. La historia plantea un conflicto contemporáneo: la pérdida de interés de los niños por los juguetes tradicionales frente al auge de dispositivos electrónicos y nuevas formas de entretenimiento. Este choque entre lo clásico y lo digital será el eje narrativo que impulsará la trama, aunque por supuesto quedan muchas dudas por resolver en cuanto a retomar el testigo de Toy Story 4. 


En verano del año pasado ya se confirmó el esperado reencuentro entre Woody y Buzz, quienes vuelven a unir fuerzas para enfrentar esta nueva realidad. El avance también dejaba entrever que la película explorará el impacto emocional que este cambio genera en los juguetes, reforzando el mensaje de amistad y lealtad que ha caracterizado a la saga desde su debut en 1995. 



En el apartado creativo, Toy Story 5 está dirigida y escrita por Andrew Stanton y Kenna Harris,  producida por Lindsey Collins y con un equipo con amplia trayectoria dentro de Pixar detrás de la animación. La saga siempre ha sido una de las más rentables para Pixar, pero con esta producción se busca recuperar el liderazgo de la animación digital tras el éxito de Toy Story 4, que superó los mil millones de dólares en taquilla. 


A tres décadas del estreno de la primera película, la franquicia regresa con la intención de conectar tanto con el público que creció con estos personajes como con nuevas generaciones. La apuesta parece combinar  nostalgia, humor y una reflexión sobre el papel de los juguetes en un mundo dominado por la tecnología. Os dejamos con el último tráiler: 





La carrera de Paul Thomas Anderson siempre ha sido una de las más fascinantes de Hollywood, y es que su personalidad única como cineasta ha estado fuera de duda desde sus inicios, y no ha fallado en ninguna ocasión. 


Desde 'Magnolia' hasta 'Pozos de ambición' y 'Licorice Pizza', su cine es una mezcla de ambición formal, que puede arrasar en las temporadas de premios, una profunda atención al detalle y un pulso emocional que convence a los críticos, y un gusto por las grandes historias que llega al gran público. Anderson ha hecho del ritmo, la composición de planos y el uso de la música herramientas para crear experiencias cinematográficas que exigen al espectador tanto como lo entretienen, y con 'Una batalla tras otra' vuelve a reafirmar ese estilo inconfundible que lo caracteriza.


En ella, nuestro viaje es a través de varios personajes atrapados en un clima de tensión política, violencia estatal y auge de grupos extremistas. A través de una historia de idealismo, traición y resistencia, se nos muestra cómo la inmigración y la lucha colectiva se convierten en el centro del conflicto, y lo hace mezclando acción, sátira y crítica social. Todo ello en una película que se siente como si de una gran odisea se tratase, a pesar de permanecer con los pies en el suelo, con la cámara como si fuera un personaje más entre personas normales y corrientes.



En 'Una batalla tras otra', el reparto es, innegablemente, parte esencial del magnetismo de toda la cinta. Con Leonardo DiCaprio al frente, acompañado de Benicio del Toro, Sean Penn, Regina Hall, Teyana Taylor y Chase Infiniti, la película aprovecha la versatilidad de sus intérpretes, exprimiendo lo mejor de ellos, para navegar de la comedia negra al drama sin perder un pulso narrativo que es de constante tensión.


DiCaprio ofrece una interpretación llena de matices que sólo un actor en plena madurez puede dar, mientras que Taylor ha sorprendido a todos, hasta el punto de ser reconocida con un Globo de Oro a Mejor actriz de reparto. Benicio del Toro tiene un magnetismo que pocos actores son capaces de igualar, y en muy poco tiempo de pantalla se convierte en insustituible. Sean Penn sencillamente brinda una de las mejores interpretaciones de su extensa carrera. Algo tiene Thomas Anderson, porque siempre es capaz de reunir un buen elenco de actores que a priori parecen incompatibles, y conseguir que el resultado sea inmejorable. 


Estrenada este pasado 2025, 'Una batalla tras otra' parece una película de otra época, rodada con un estilo clásico y mucho más atemporal que otras cintas con una fotografía impoluta, véase el 'Frankenstein' de Guillermo del Toro, que puede llegar a sentirse puro CGI, a pesar de que la mayor parte de lo que vemos es físico y real. La estética desafía lo que se lleva ahora, por así decirlo, pero no es sólo eso. Es su humor, su crítica sin sermones, y su forma de intentar exponer un relato más complejo que una película de buenos y malos. Es una película de autor, a pesar de tener a Warner Bros detrás, y de ser una gran producción. El guion, inspirado en la novela Vineland, de Thomas Pynchon, está cargado de citas memorables y momentos que ya son historia del cine. Ahí juegan un papel importante las interpretaciones, pero es el conjunto lo que permite brillar a la historia. Son más de dos horas y media, y no hay ni un minuto que sobre o se sienta mal aprovechado.



Cuesta encontrar puntos débiles cuando se trata de una obra con las aristas tan bien medidas. Hay quien podría decir que su discurso peca de difuso, porque no poca gente prefiere tomar discursos sencillos y directos, sin demasiado que meditar. En los personajes y la trama que plantea Thomas Anderson hay un poco de muchos aspectos de la cultura occidental actual, por no decir del mundo en general. Pero es sobre todo un reflejo de la visión que muchas personas normales y corrientes tienen de las dificultades y problemas cotidianos a los que nos enfrentaremos cada día más, si no somos capaces de tomar otro rumbo. 


Sobra decir que es una de las favoritas de la temporada de premios, por méritos propios. Lideró las nominaciones a la 83ª edición de los Globos de Oro con nueve candidaturas, entre ellas Mejor película comedia o musical, director, actor y actriz, y terminó convirtiéndose en una de las grandes triunfadoras de la noche al ganar cuatro trofeos, incluyendo Mejor película de comedia o musical, Mejor dirección y Mejor guion, además del galardón para Teyana Taylor


En los Premios Óscar 2026, la cinta ha sido nominada en múltiples categorías relevantes como Mejor película, Mejor director, Mejor actor, Mejor guion adaptado y otras categorías técnicas clave, consolidando su posición como una pieza central de la temporada. Lo tiene todo para terminar siendo recordada como una de las películas más importantes del año, más allá de juicios personales. Paul Thomas Anderson simplemente no es capaz de hacer mal cine, ni siquiera poco brillante. Su firma sigue teniendo el mismo brillo de siempre. 







Siempre parece fácil. Lo de adaptar un videojuego al cine o a las series, todo el mundo, cuando sólo hay que opinar, parece tener la receta ideal en un par de frases escritas en cualquier red social. Sin embargo, en la práctica, cuando profesionales del medio audiovisual se ponen a ello, la mayoría de las veces sale mal. Al menos así era hasta hace poco, y es que la tendencia parece cambiar poco a poco. El gran éxito de Nintendo con Super Mario, series como 'The Last of Us', o las películas de Sonic, son un ejemplo de que se puede hacer muy bien. Quizás esto empiece a ocurrir porque actualmente los videojuegos ya son parte de la cultura popular, mientras que hace poco tiempo, seguramente, los directores de cine y guionistas encargados de las adaptaciones simplemente trataban con un material que les resultaba desconocido. 

Un caso particular es el de Resident Evil. Esta saga de videojuegos está claramente influenciada por el cine de zombies clásico, o al menos en sus primeras entregas. Precisamente su incursión en el mundo del cine comenzó antes de que su cuarta parte, 'Resident Evil 4', cambiara las reglas. Paul W. S. Anderson, en aquel lejano 2002, era más conocido como el director de 'Mortal Kombat' y 'Horizonte final'. No es que sean películas aclamadas por la crítica precisamente, pero son películas que se han ganado el cariño del público con el paso de los años. Además, la primera de ellas ya era una adaptación de un icónico videojuego. 

Así, en ese inicio de siglo logró realizar una adaptación sorprendente, al coger Resident Evil y crear una historia nueva dentro del universo creado por Capcom. Tomando ciertas referencias y personajes, además de la base argumental, construyó alrededor de una inspirada Milla Jovovich una historia de zombies que respetaba lo suficiente al videojuego original, pero se adaptaba muy bien a las directrices del cine. En la secuela, 'Resident Evil: Apocalypse', dos años después, continuaría en la misma dirección, y se ganaría a buena parte del público con la inclusión de Nemesis y el casting perfecto de Sienna Guillory como Jill Valentine.
 



Este cúmulo de buenas decisiones se agotaría, y durante las siguientes cuatro películas, que se dice pronto, nada volvería a ser igual. Cada vez se desvirtuaría más y se alejaría sin remedio de cualquier parecido a los videojuegos que daban el nombre a las películas. 

Tras Anderson, en 2021, Johannes Roberts se echó a los hombros la responsabilidad de enmendar lo que se había roto: la confianza del público de los videojuegos, al darles una nueva adaptación. Contaba con un currículum aceptable, con varias películas de terror independientes en su haber, pero ninguna que le sirviera como garantía irrefutable. Y así fue que, cogiendo elementos directamente de la obra original, mezclándolos con sus propias ideas, todo parecía ir en la buena dirección. Al final, 'Resident Evil: bienvenidos a Raccoon Cityfalló en lo básico. Las actuaciones, el ritmo, y el guion como historia en sí, desembocaron en una película digna de domingo por la tarde, pero poco mas. Divertida y que puede servir para saciar las ansias hasta cierto punto, pero no era la película que esperábamos. 




De hecho, la cinta de Roberts ha ganado encanto tras la última adaptación sufrida por la franquicia de Capcom. Netflix y su serie de 2022, que no tuvo reparos en coger el nombre sin más, 'Resident Evil', introducía una historia original, una suerte de precuela, con elementos nuevos y obviando todo lo que hace los videojuegos una gran saga de terror. 

Umbrella, la organización que rodea a todo lo que ocurre en Resident Evil, parece ser el punto en común que ninguna adaptación quiere obviar. Respecto a todo lo demás, hemos tenido algunas buenas decisiones y un par de películas dignas de ser vistas al menos, pero hasta ahora, en 25 años de diversos intentos, nadie ha sido capaz de representar lo que es Resident Evil en la gran pantalla. 

Ahora, en 2026, llega Zach Cregger. Actor sin mucha relevancia, que un día pudo sentarse en la silla de director y cambió su carrera. 'The Civil War on Drugs', en 2011, le sirvió para demostrar que podía, que realmente tenía talento para aquello. Pero no fue hasta 2022 cuando, con 'Barbarian', se reveló como un nuevo gran nombre del cine de terror. Podía haber sido un golpe de suerte, pero acto seguido, con 'Weapons', dio un golpe sobre la mesa. 




Los guiones de Cregger parecen, ante todo, inteligentes. Entiende el terror, sus tiempos y las características de sus personajes. Capcom y Sony (que al final es quien produce), no dudaron demasiado en su elección. Y es que Resident Evil tiene un potencial enorme. Con casi una decena de títulos principales, junto a muchos otros spin-off, la saga está cerca de las 200 millones de unidades vendidas. Es la representante del survival horror en términos populares. Silent Hill, de la que bien se podría hablar en otro momento, es otro tipo de terror más inclinado hacia el nicho, muy diferente. Pero Resident Evil es actualmente sinónimo de zombies, en cualquier formato. 

Aunque es tentador querer que se adopte un título de la saga y se use de forma calcada para crear una película, hay que entender que en la práctica, como decíamos al principio, no es tan fácil. Nos gusta ver los elementos queridos que nos hacen reconocer a Resident Evil, pero son videojuegos. Su historia, su guion, y todo lo que ocurre en ellos, está al servicio de un juego, no de dos horas de película. 

Zach Cregger conoce la saga y sabe cómo hacer una película de terror, tanto dirigirla como escribirla. Sí, tiene intención de crear su propia historia, y no de adaptar la de una entrega al uso, y es por eso que vale la pena repetir, de nuevo, que son diferentes medios. Basta con que encaje, que no rompa lo establecido por Capcom, sino que simplemente construya sobre ello. Que use sus ideas, mientras crea una historia nueva, protagonizada en este caso por Austin Abrams, que no solamente ya le acompañó en 'Weapons', sino que tiene su experiencia con el mundo de los zombies, gracias a 'The Walking Dead'. 

Los motivos para dudas siempre son entendibles, pero se deben más a malas experiencias del pasado que la situación actual. El mundo de las adaptaciones está cogiendo un rumbo más acertado, y Resident Evil tiene ahora mismo todos los elementos necesarios para convertirse en un gran fenómeno del mundo del cine. Al mismo tiempo que contenta a sus fans, puede, por qué no, convertirse en una saga de películas de terror de renombre. No tendremos que esperar mucho para averiguarlo, a finales de este 2026, 'Resident Evil' llegará a las salas de cine. 











El mundo del cine no gana para malas noticias, y hoy hemos recibido con pesar la noticia del fallecimiento del actor, guionista y director estadounidense Tom Noonan, quien murió a los 74 años el pasado 14 de febrero, según confirmaron colegas y allegados. La información fue difundida públicamente el 18 de febrero por figuras como la actriz Karen Sillas y el director Fred Dekker, con quien Noonan trabajó en The Monster Squad. Hasta el momento, no se ha revelado la causa de su muerte, aunque sus cercanos señalaron que falleció "en paz" durante el Día de San Valentín.


Noonan, nacido en Brooklyn, se consolidó como un rostro inconfundible del cine estadounidense gracias a su imponente presencia física y su capacidad para encarnar personajes inquietantes. Su trayectoria abarcó desde papeles emblemáticos como el asesino Francis Dolarhyde en 'Manhunter' hasta su recordada interpretación de Cain en 'RoboCop 2'. También dejó huella en títulos como Heat, El último gran héroe y Una pandilla alucinante, donde dio vida al monstruo de Frankenstein, uno de los roles más celebrados de su carrera.


Además de su trabajo en cine, Noonan participó en numerosas producciones televisivas, incluyendo series como 'CSI' y 'The Blacklist', ampliando así su influencia en la industria audiovisual. Su estilo interpretativo, marcado por una voz grave y una presencia perturbadora, lo convirtió en un referente para el cine de género y en un actor de culto para varias generaciones.



A lo largo de su carrera, Noonan también destacó como creador independiente. Escribió y dirigió películas como 'What Happened Was…', ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance de 1994, una obra que consolidó su reputación como narrador intimista y observador agudo de las relaciones humanas. Su versatilidad le permitió moverse con soltura entre el cine comercial y el independiente, y su influencia se extendió a actores y cineastas que vieron en él un ejemplo de compromiso artístico y autenticidad interpretativa.


Aunque la causa del fallecimiento permanece sin esclarecer, su contribución al cine y la televisión continuará resonando entre quienes admiraron su trabajo y su singular capacidad para dar vida a personajes memorables. 





El legendario actor estadounidense Robert Duvall ha fallecido este domingo 15 de febrero de 2026 a los 95 años, según confirmaron diversos medios y la familia. Su esposa, Luciana Pedraza Duvall, anunció el deceso en las redes sociales, explicando que Duvall murió pacíficamente en su hogar de Middleburg, Virginia, rodeado de el amor y tranquilidad de la familia.


Debido a su edad, llevaba varios años alejado de la industria a la que tanto ha dado. En su mensaje, Luciana describió a Duvall no solo como una figura excepcional del séptimo arte, sino como "mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo", y es que no hace falta mencionar su pasión por la actuación, su amor por los personajes que interpretó y su dedicación a la verdad humana en cada papel.


Duvall deja un legado artístico de más de seis décadas y más de 100 trabajos entre cine y televisión. Ganador del Oscar al mejor actor por 'Gracias y favores' (1983), fue nominado en total en siete ocasiones a los premios de la Academia. Su carrera comenzó en el teatro y se consolidó en Hollywood con una serie de actuaciones que abarcaron géneros y personajes diversos.



Su presencia en la historia del cine se forjó con papeles que se han vuelto clásicos del cine mundial. Fue reconocido por interpretar a Tom Hagen en 'El Padrino', papel que le valió una nominación al Óscar y marcó un antes y un después en su trayectoria. También destacó como el feroz teniente coronel Bill Kilgore en 'Apocalypse Now', donde pronunció una de las frases más célebres del cine bélico moderno, aquel "me encanta el olor a napalm por la mañana".


Su carrera no se limitó a la interpretación, también dirigió cinco películas, entre ellas quizás la más célebre fue 'Camino al cielo', una obra muy personal en la que también actuó. A lo largo de los años, recibió reconocimientos que incluyeron premios como Globos de Oro, BAFTA y Emmy, además de un respeto casi unánime entre colegas y críticos.


Como era de esperar, las reacciones a su muerte han llegado desde todo el mundo cinematográfico. Figuras como Al Pacino, Robert De Niro, Adam Sandler y Viola Davis han recordado al actor como una inspiración y un maestro de su oficio. Robert Duvall será recordado no solo por sus papeles inolvidables, sino por la integridad y humanidad con que abordó cada interpretación, dejando una huella imborrable en la historia del cine mundial. Era ya una leyenda del cine, y ahora nos queda su trabajo para recordarle por siempre. 





Este 2026 se cumplen 30 años del estreno de 'Misión imposible', y en Absoluto Cine queremos rememorar los mejores momentos de la saga.


Tom Cruise siempre ha sido un actor que parece vivir en la frontera entre la realidad y la ficción. En un Hollywood dominado por pantallas verdes, dobles digitales y efectos visuales cada vez más sofisticados, él se ha empeñado en mantener vivo un tipo de cine que muchos consideran en vías de extinción, el de la acción física real, tangible, peligrosa. Su compromiso con las acrobacias no es un gesto publicitario, sino una filosofía de trabajo que ha ido escalando en intensidad a lo largo de su carrera. Pero incluso dentro de esa trayectoria marcada por el riesgo, hay un episodio que destaca por su audacia casi irracional: el día en que decidió colgarse del fuselaje de un avión militar en pleno despegue para rodar una escena de 'Misión imposible: nación secreta'. 


La secuencia nació como una idea ambiciosa del director Christopher McQuarrie, quien buscaba un momento que superara todo lo visto en la saga. En el guion, Ethan Hunt debía aferrarse a un Airbus A400M mientras este levantaba vuelo. Para cualquier producción convencional, la escena habría sido un desafío técnico resuelto mediante efectos digitales. Pero Cruise, fiel a su reputación, rechazó esa opción desde el primer momento. Según relató McQuarrie en varias entrevistas, el actor le dijo con absoluta naturalidad que quería hacerlo de verdad. No era una sugerencia ni una ocurrencia pasajera: era una decisión firme. Y cuando Cruise toma una decisión, el equipo entero se ve arrastrado por su determinación.



La propuesta generó un debate intenso entre los especialistas, los productores y los responsables de seguridad. El A400M no es un avión cualquiera, es un coloso militar diseñado para transportar tropas y carga pesada, capaz de alcanzar velocidades que convierten el aire en un muro invisible. El riesgo de impacto con partículas, la posibilidad de perder el agarre, la fuerza del viento, la presión sobre el cuerpo, la exposición a temperaturas extremas y la amenaza de aves en la trayectoria eran solo algunos de los factores que se pusieron sobre la mesa. Aun así, Cruise insistió. No era la primera vez que desafiaba los límites, pero esta vez incluso los veteranos del equipo estaban inquietos. No todos los días una estrella, cuyo trabajo genera cientos de millones al año en la industria del cine, está dispuesta a arriesgar la vida.


Durante semanas, se trabajó en un arnés especial casi invisible para la cámara, se reforzó la puerta lateral del avión y se realizaron pruebas de viento y presión. Cada detalle fue calculado con precisión milimétrica. El coordinador de especialistas, Wade Eastwood, confesó después que era la acrobacia más peligrosa que había supervisado en su carrera. Mientras tanto, Cruise se mostraba sereno, casi entusiasmado, como si la magnitud del riesgo fuera un estímulo más que una advertencia. A menudo a han confesado, con una risa que no parece nerviosa, cómo son esos momentos en los que realmente se lo pasa bien. Su actitud, lejos de tranquilizar al equipo, aumentaba la sensación de que estaban a punto de presenciar algo irrepetible.



El día del rodaje, en una pista de la Royal Air Force en Inglaterra, el ambiente era una mezcla de tensión y expectación. Cruise se colocó en el lateral del avión, se aseguró al arnés y dio la señal. El A400M comenzó a acelerar, y la cámara captó cómo el viento deformaba su rostro y cómo sus ojos apenas podían mantenerse abiertos. La toma fue un éxito rotundo. Pero para sorpresa y desesperación del equipo, Cruise pidió repetirla. Y luego otra vez. Y otra. En total, se realizaron ocho despegues reales con el actor colgado del fuselaje, cada uno con ligeras variaciones de ángulo, luz o velocidad para asegurar la toma perfecta. Los técnicos vivieron la jornada con una mezcla de incredulidad y terror, conscientes de que cualquier fallo, por mínimo que fuera, podía tener consecuencias irreparables.


Cuando la película se estrenó en 2015, muchos espectadores asumieron que la secuencia era un prodigio de efectos digitales. La realidad, revelada en el material promocional y en entrevistas posteriores, sorprendió incluso a los más escépticos. La escena se convirtió en un símbolo de la saga 'Misión imposible' y en un ejemplo extremo del compromiso físico de Cruise con su trabajo. También abrió un debate en Hollywood sobre los límites de las acrobacias realizadas por actores y la responsabilidad de los estudios en garantizar su seguridad. Algunos lo consideraron un acto de valentía; otros, una temeridad innecesaria. Pero todos coincidieron en que era una de las secuencias más impresionantes jamás filmadas sin efectos digitales.


Hoy día, la imagen de Tom Cruise colgado de un avión en pleno despegue forma parte del imaginario colectivo del cine contemporáneo. Más allá del espectáculo, la anécdota revela la obsesión del actor por llevar la autenticidad al extremo, incluso cuando eso implica poner su integridad en juego. En una industria cada vez más dominada por la tecnología, Cruise parece decidido a demostrar que todavía hay espacio para lo imposible, para desafiar los límites de la realiad. Y quizá esa sea la clave de su magnetismo, la sensación de que, cuando él aparece en pantalla, lo que vemos no es solo ficción, sino un desafío real a los límites humanos.