El pasado verano conocíamos al casting principal de la adaptación de Harry Potter al formato de serie, que podremos ver directamente en streaming, a través de HBO, o como se llame para entonces. Desde entonces, a pesar de algunas polémicas, no ha dejado de estar entre las series más esperadas de los últimos tiempos. 


Para echar más leña al fuego, JB Perette, CEO de Warner Bros. Discovery, ha afirmado que la serie de Harry Potter para HBO será "El evento de streaming más grande en la historia de HBO Max, y del streaming en general, sin duda". Y es que estamos ya tan acostumbrados a que el mundo de Harry Potter esté entre nosotros, que quizás hemos olvidado cómo de grande puede ser el estreno de una superproducción que reviva al mago de Hogwarts. 


Hablamos de una saga cinematográfica recaudó más de 7.700 millones de dólares en taquilla mundial y consolidó a Warner como la casa de una de las franquicias más importantes del siglo XXI. No sólo del cine, sino en general. Más allá de los números, las películas generaron un fenómeno cultural que sigue vivo. Parques temáticos, merchandising, videojuegos, convenciones y una comunidad global que ha mantenido la marca en primera línea incluso después del final de la saga en 2011. El éxito de Hogwarts Legacy en 2023 demostró que el universo sigue siendo una mina de oro intergeneracional.



Aunque haya quien quiera que sea así, tampoco podemos olvidarnos de que es una de las sagas de la literatura más importantes de este siglo, y posiblemente la más popular. La saga de J.K. Rowling ha vendido más de 600 millones de libros, y no parece que vaya a parar. 


La serie, anunciada como una adaptación fiel y exhaustiva de los siete libros, pretende adentrarse en todos los detalles que el cine no pudo por falta de tiempo. Cada temporada cubrirá un libro completo, lo que abre la puerta a explorar tramas secundarias, personajes apenas esbozados en el cine y el tono cambiante de la saga a medida que Harry crece. 


Ahora vemos que la expectativa es tan alta que Perette no duda en situar el proyecto por encima de cualquier otro lanzamiento previo de HBO Max, una plataforma que ya ha tenido éxitos masivos como 'La casa del dragón' o 'The Last of Us'. Aún no conocemos el presupuesto, pero seguramente vaya acorde con las expectativas, y sea altísimo. 


Dominic McLaughlin, Arabella Stanton y Alastair Stout, que interpretarán, respectivamente a Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley, tienen una responsabilidad sobre sus hombros que pocos jóvenes han tenido en la industria del cine. Si todo sigue su curso, a principios de 2027 visitaremos de nuevo Hogwarts, junto al bueno de Harry.




La corriente de actores provenientes de China que han logrado abrirse paso en Hollywood es muy extensa. La primera fue Anna May Wong, que al haber nacido en California podríamos decir que allanó el camino para lo que vendría. Fue Bruce Lee, que desde su enfrentamiento con Chuck Norris en 'El furor del dragón' quien logró captar la atención del panorama internacional. Esto abrió un lazo entre el cine estadounidense y las artes marciales chinas que llega hasta nuestros días. Quizás la última gran estrella de esa corriente concreta fuera Jet Li, que recientemente daba un paso atrás como figura del cine de acción para cuidar de su salud. Y por supuesto, en todo el centro de ese espacio está Jackie Chan, quien durante décadas ha sido una figura esencial de las artes marciales en el cine de todo el mundo. 


Aunque hay actores y actrices que han sido una parte importante de esta corriente, como Donnie Yen, Daniel Wu o Gong Li, hay una estrella que actualmente está reviviendo el espíritu de este estilo de hacer cine. 


Michelle Yeoh, que recibió el impulso definitivo a su carrera con 'Todo a la vez en todas partes', la película producida por A24 que no solo revitalizó su faceta de actriz, sino que también le valió el Oscar, el Globo de Oro y el Premio SAG a Mejor Actriz en 2023. Este papel la situó en el centro de la conversación, por motivos culturales, pero por supuesto también por su talento y su currículum. 


Ha llovido mucho desde aquel 1962, cuando Yeoh nació en Ipoh, una ciudad en el sur de Asia, e inició su formación artística en el ballet desde los cuatro años, para continuar en la Royal Academy of Dance de Londres, en lo que parecía una brillante carrera como bailarina, hasta que una lesión la obligó a abandonar la danza profesional. Su salto al mundo del espectáculo llegó tras ganar Miss Malasia en 1983, lo que la llevó a sus primeras apariciones en pantalla. 



En los años 80 ya logró protagonizar películas de acción en China. Tras compartir protagonismo con Jackie Chan, sería a finales de los 90 cuando Comenzaría su carrera en Hollywood como 'chica Bond' en 'El mañana nunca muere', y podríamos decir que el resto es historia, pero eso no quiere decir que haya sido fácil. 'Tigre y dragón', en el 2000, es una obra maestra del cine de artes marciales, y fue un punto y aparte en su carrera. Aunque ocasionalmente vuelve al continente asiático, como por ejemplo para la secuela 'Tigre y dragón 2: la espada del destino', desde el cambio de siglo lleva instalada en occidente como parte integral del cine de artes marciales. Pero fue 'Todo a la vez en todas partes' la que recordó al mundo que es una estrella, y ahora quedará rubricado en las calles de Los Ángeles.


Desde entonces, ha estado más ocupada que nunca. Protagonizando la serie 'Chino americano' para Disney+, la película 'Aprendiz de tigre', o participando en el exitoso musical de 'Wicked'. Protagonizará la miniserie 'Blade Runner 2099', tomando el relevo de Ryan Gosling, y se unirá al reparto de Avatar 4 y 5, con el beneplácito de James Cameron. A sus 63 años, está viviendo una segunda juventud. 


Finalmente, tras tantos años, se ha hecho público el anuncio de que recibirá una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood el 18 de febrero de 2026, convirtiéndose además en la primera malaya en obtener esta distinción. Es un pequeño paso más para la nutrida diversidad cultural del cine, pero un gran paso para Michelle Yeoh y para el cine de artes marciales. 









El universo de DC ha tenido tantos altibajos que ya no sabemos ni por dónde empezar. Lo cierto es que tras el 'Superman' James Gunn la cosa parece tomar un nuevo rumbo, a pesar de todas las polémicas que rodean a Waner Bros y al streaming frente a las salas de cine. El 'El pacificador' de John Cena está teniendo un éxito rotundo, y ahora le toca el turno a una Supergirl que ya apareció en la película del superhéroe más conocido de todos los tiempos, el año pasado. 


La película, dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, adapta el aclamado cómic Supergirl: Woman of Tomorrow y presenta a Milly Alcock como Kara Zor‑El, acompañada por un reparto que incluye a Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham y Jason Momoa. Su estreno está programado para el 26 de junio de 2026, y con motivo de la Super Bowl ha presentado un nuevo tráiler donde podemos ver mucho más. Y es que tiene la gran responsabilidad de continuar el éxito de 'Superman'. 


Se trata de una superheroína que hasta ahora no había tenido este foco sobre sí misma, y si bien es radicalmente diferente a lo que conocemos de su familia, hay un factor en común: Krypto. El adorable, y en ocasiones bruto, perrito que vimos en 'Superman'. Hizo un gran trabajo, y sospechamos que es un actor de método. Sin restar protagonismo a Milly Alcock, creemos que es un gran aliciente para tener la esperanza que tanto se necesita a la hora de ayudar a la humanidad a sobrevivir. 



De momento parece que la historia de Kara Zor‑El será fiel a la obra de Tom King, con una venganza a través del espacio que debería ser cruda y violenta, quizás con un humor más sarcástico y oscuro, similar a 'El pacificador'. DC Studios aún está buscando su zona de confort, su propio estilo, pero todo indica que están logrando diferenciarse de Marvel al mismo tiempo que proponer algo nuevo para el mundo del cine de superhéroes. 


Aunque aún desconocemos el presupuesto exacto de 'Supergirl', la cinta anterior no fue barata precisamente. 'Superman' costó la friolera de 225 millones de dólares. Salió más que airosa, con unos 620 millones de recaudación en salas de cine, y obviamente siendo un éxito para el servicio de streaming de HBO. No ha logrado nominaciones a los Óscar 2026 en el apartado técnico, pero es, como mínimo, una película que merece la pena ver por el espectáculo visual. 


Os dejamos con el tráiler:





Hay actores que se echan fácilmente de menos, sobre todo cuando tienen un carisma irremplazable. Es el caso de Ryan Gosling, quien en los últimos años tuvo unos meses de protagonismo debido a su interpretación única como Ken en 'Barbie', pero nos tenemos que retrotraer hasta películas del mismo género al que ahora vuelve, para recordar que su talento es insustituible. 


A lo largo de su carrera, el actor ha demostrado una gran versatilidad, pasando del drama independiente, como en 'Blue Valentine', al musical  de 'La La Land, y al thriller neo‑noir con 'Drive'. Pero es la ciencia ficción donde dejó una huella difícil de borrar, con 'Blade Runner 2049', donde interpretó al replicante K, en una secuela que parecía imposible de realizar. Poco después se reunión de nuevo con Damien Chazelle, el director de su mayor éxito, 'La La Land', para irse al espacio, con 'First Man (El primer hombre)'. Su regreso al género con 'Proyecto Salvación' parece una forma de recuperar algo que había dejado en el camino. Casi una década después, continúa su tránsito por un territorio que aún tiene mucho que explorar. No en vano, su siguiente proyecto es 'Star Wars: Starfighter', dirigida por Shawn Levy, responsable de la fructífera 'Deadpool y Lobezno', que debería llegar a los cines en 2027.



'Proyecto Salvación' es uno de los grandes estrenos de la ciencia ficción en 2026, una superproducción que adapta la exitosa novela Project Hail Mary, de Andy Weir. La película, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller y escrita por Drew Goddard, llegará a los cines el 20 de marzo de 2026 y se ha ayudado de la Super Bowl para difundir su primer gran tráiler, donde se mostró la presencia de Rocky, un alienígena clave en la historia. 


La trama sigue a Ryland Grace, un profesor de ciencias que despierta solo en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. A medida que reconstruye su identidad y misión, descubre que es la última esperanza para evitar una catástrofe que amenaza a la humanidad. Esta premisa, aparentemente fiel a la novela de Weir, combina misterio, supervivencia y ciencia dura, elementos que ya triunfaron en 'The Martian'. La cinta cuenta con un reparto que incluye a Sandra Hüller, Milana Vayntrub y Ken Leung, y está producida por MGM y Amazon MGM Studios. 


Además, podemos confirmar que será la película más larga de la filmografía de Gosling, con un metraje de más de dos horas y media, algo extraño en su filmografía. En los últimos años este género ha demostrado estar en una gran época, con películas tan influyentes en la cultura popular como 'Interstellar', 'Arrival', o 'Dune'. La presencia en la silla de directores de Lord y Miller, creadores de 'Spider‑Man: Un nuevo universo', es una buena carta de presentación


Os dejamos con el tráiler:






Hace poco hablábamos del regreso del anime de Dragon Ball, en los anuncios por su 40 aniversario, pero justo diez años después se estrenó su anime más controvertido, uno que incluso contra todo pronóstico enamoraría a millones de fans. En aquel entonces no todo el planeta podía vivirlo de la misma manera, pero si algo bueno tiene la globalización actual es que la pasión por una obra de arte puede unirnos en el espacio y en el tiempo. 


Así pues, treinta años después de aquel 7 de febrero de 1996, es inevitable que todo fan de Dragon Ball quiera regresar a ese día en que Dragon Ball GT apareció por primera vez en las pantallas japonesas. Emitida por Fuji TV y producida por Toei Animation, la serie nacía como una continuación situada años después del final de Dragon Ball Z, pero con una identidad propia: un spin‑off que no adaptaba el manga de Akira Toriyama, sino que exploraba nuevos caminos narrativos y estéticos dentro del universo que tantos habían aprendido a querer. Es lógico que haya quien no quiera tenerla en cuenta de la misma forma que la obra directamente procedente del maestro Toriyama, pero al igual que ocurre ahora debido a su fallecimiento, Dragon Ball es algo tan grande que inevitablemente debía crecer más allá de los límites que puede alcanzar una persona. 'GT' fue una prueba quizás demasiado temprana, pero demostró que el mundo de Goku y compañía sería eterno. 


Tras el crecimiento y maduración de los personajes, aquel estreno marcó el inicio de una etapa distinta, con un Goku convertido de nuevo en niño y una aventura que apostaba por el viaje espacial, el humor clásico y una mezcla de géneros que dividió opiniones desde el principio. Con un total de 64 episodios, emitidos entre 1996 y 1997, Dragon Ball GT se convirtió en un experimento valiente dentro de una franquicia ya consolidada, atreviéndose a romper expectativas y a ofrecer arcos tan recordados como la saga de Baby o la de las Bolas de Dragón Definitivas. Romper convenciones era una de sus apuestas, y hay que reconocer que no tuvo miedo. 





Para quienes crecieron en España y Latinoamérica, el recuerdo llega con un desfase temporal inevitable, y es que la serie tardó años en cruzar fronteras y aterrizar en las televisiones locales. Ese retraso, lejos de restarle impacto, nos hizo tener aún más ansia. Muchos descubrieron GT en una época en la que el anime se consumía con devoción casi ritual, esperando cada tarde frente al televisor, sin redes sociales que adelantaran sorpresas ni debates instantáneos. Era un tiempo en el que cada transformación, cada villano y cada giro argumental se vivía con una intensidad que hoy resulta difícil de replicar. Si bien hoy tenemos un acceso mucho más directo y sencillo a todo tipo de anime, la pureza con la que se recibía un nuevo capítulo de Dragon Ball es imposible de explicar hoy día.


'Dragon Ball GT' sigue ocupando un lugar peculiar y entrañable en la historia de la franquicia. No fue perfecta, no pretendió serlo, pero dejó huellas imborrables: la figura de Baby como antagonista, la transformación en Super Saiyan 4 convertida en icono, y un final que aún hoy provoca un nudo en la garganta. Su legado se sostiene en la nostalgia, en la música, en la estética noventera y en la sensación de estar viendo algo distinto, algo que casi se sentía revolucionario. Es más rompedor y atrevido de lo que Dragon Ball Super, o incluso Daima, han llegado a ser. 


Hay ocasiones en las que no es de rigor coger una perspectiva crítica o analizadora, y simplemente deberíamos celebrar la nostalgia y el recuerdo que aún podemos revivir. Este aniversario es volver a una época en la que el anime se vivía sin prisas, con ilusión y con la certeza de que cada capítulo podía sorprender. Es recordar cómo GT, con todas sus particularidades, logró convertirse en parte esencial del viaje emocional de millones de fans. Y es, sobre todo, agradecerle haber ampliado un universo que sigue creciendo, pero que nunca olvida de dónde viene. Estamos eternamente agradecidos a Toriyama por crear semejante obra, pero hoy toca también dar las gracias a Dragon Ball GT.



 


Hace ya veinte años desde que 20th Century Fox se atrevió a unirse al fervor por la fantasía épica que 'El Señor de los Anillos' había despertado pocos años antes. Para ello, escogieron una saga que alcanzó una popularidad desmedida, de forma repentina, escrita por un joven del que nunca habíamos oído hablar. 'Eragon' era una historia que a día de hoy resulta más que clásica, pero en aquel entonces aún teníamos mucha hambre por historias de así, donde un dragón y un chico cualquiera se convertían en los protagonistas de una aventura de proporciones épicas. 


El resultado fue una película sin demasiado éxito entre la crítica, y un recibimiento tibio entre los fans. Recuperó con creces el dinero invertido, unos 250 millones frente a los 100 de presupuesto. Sin embargo, el cómputo no fue suficiente para que la saga cinematográfica continuara. Sí lo hizo así la literaria, y Christopher Paolini consolidó su éxito personal como escritor, cerrando la tetralogía de El legado. Y hasta el día de hoy, no hemos tenido más adaptaciones de sus trabajos, pero eso cambiará pronto.


La adaptación televisiva de Eragon, basada en la saga El legado de Christopher Paolini, llevaba años en desarrollo desde su anuncio en 2022, pero hasta ahora no había mostrado avances, y muchos empezábamos a dudar, pues bien podría quedarse quedado en el limbo. Aunque todavía queda un tiempo hasta que podamos ver los primeros resultados, Disney+ ha confirmado que Todd Harthan (High Potential, Rosewood) y Todd Helbing (Superman & Lois, The Flash) liderarán la serie como co‑showrunners. Además, Harthan ejercerá como cocreador junto al propio Paolini, quien también participa como productor ejecutivo, lo que debería garantizar una mayor fidelidad al material original. 



El equipo creativo se refuerza aún más con la incorporación de Marc Webb, director de 'The Amazing Spider-Man', como productor ejecutivo, acompañado por Rachel Moore y Bert Salke, este último vinculado al proyecto desde sus primeras etapas a través de su productora Co‑Lab 21. El estudio responsable será 20th Television, la rama televisiva de 20th Century Fox, que ahora pertenece a Disney, y ésta posee los derechos de toda la saga literaria El legado. 


Es la primera vez que tenemos noticias significativas desde que Paolini asegurara en 2025 que la serie seguía en marcha pese al silencio prolongado. Ahora, con un equipo sólido y experimentado, Disney+ pretende competir de nuevo en el terreno de la fantasía épica, un género revitalizado por éxitos como 'Percy Jackson' dentro de la propia plataforma y por producciones rivales como 'Los anillos de poder' o 'La casa del dragón'. 


La intención declarada es relanzar el universo de Eragon con una adaptación más fiel y ambiciosa que la película de 2006. Al tratarse de una serie, Disney debería tener tiempo y capacidad para construir una narrativa a largo plazo que explore en profundidad el mundo de Alagaësia, sus dragones, su magia y su compleja mitología, que aunque no alcanza las cotas de Tolkien, tiene encanto suficiente para ser una gran producción audiovisual.





Es cierto que este año los premios Óscar lo tenían difícil para no reconocerlo. Con 'Los pecadores' y su giro de tuerca a una propuesta clásica, 'Frankenstein' y la visión de Guillermo del Toro del monstruo de Mary Shelley, junto a 'Weapons', donde Amy Madigan ha brillado hasta el punto de merecer todos los premios, era difícil que el género de terror no tuviera cierta presencia en la gala anual que sirve de culmen para la temporada de premios. Aun así, nos sorprendimos al saber que 'Los pecadores' no sólo aparecería entre las mejores películas del año, sino que ha batido el récord de nominaciones en la historia de los Óscar. Nada menos que 16 nominaciones. Es probable, si atendemos a reconocimientos similares, que se vaya a casa con tan sólo una pequeña parte del botín, pero es algo a lo que el terror ya está acostumbrado. Cuesta otorgarle un reconocimiento global, cuando la audiencia habitual de este tipo de películas es muy concreta. Un nicho, que se suele decir. 


Entonces, ¿ha sido frecuente o escaso el reconocimiento histórico de los premios Óscar al género de terror? Pues es complicado. Todo empezó en la quinta edición, en 1932, con el Óscar a mejor actor para Fredric March por su doble papel en una de las tempranas adaptaciones al cine de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, en 'El hombre y el monstruo'. Fue también una de las primeras ocasiones en las que el maquillaje jugó un papel importante, haciendo que su interpretación de Mr. Hyde, cuando es más monstruo que hombre, brillara y le permitiera dejar su sello personal en la historia del género. Además, la película conseguiría nominaciones a mejor guion y fotografía

Diez años tuvieron que pasar para que se diera un escenario similar. En 1942, de nuevo una adaptación de la misma historia de Robert Louis Stevenson, 'El extraño caso del doctor Jekyll', conseguiría tres nominaciones. Mejor montaje, fotografía y música. Poco después, 'El fantasma de la ópera' en 1944 se iría a casa con dos estatuillas, a mejor fotografía y mejor dirección artística, más otras dos nominaciones, a mejor banda sonora y mejor sonido. Otro par de años después, en 1946, otra historia de terror clásica llevada al cine, 'El retrato de Dorian Gray', obtendría el premio a mejor fotografía, y dos nominaciones, para dirección artística y Angela Lansbury por mejor actriz de reparto. En estas primeras décadas ya se empiezan a ver los patrones que han definido la mayor parte de la historia del terror en los Óscar. Las actuaciones que requieren de maquillaje o transformaciones monstruosas suelen llamar más la atención. El sonido y la cinematografía son puntos fuertes que una y otra vez lograrán un llamativo reconocimiento. 


Más de diez años después, 'La mala semilla', en 1957, se fue a casa de vacío pero pudo presumir de aparecer en cuatro listas de nominaciones. Nominada a mejor actriz principal (Nancy Kelly) y doble para actriz de reparto (Eileen Heckart y Patty McCormack), además de mejor fotografía. La novela de William March ha sido adaptada al arte audiovisual en más ocasiones, pero nunca más ha vuelto a tener el mismo brillo. 

En la década de los 60 todo empieza a cambiar. Alfred Hitchcock llevaba ya muchos años firmando clásicos, y había tenido otras tres nominaciones previas a mejor director. Aunque nunca se llevó la estatuilla a casa, 'Psicosis' en 1961 supuso su cuarta y última nominación a dicha categoría. Fue acompañada de mejor actriz para Janet Leigh, mejor cinematografía y dirección de arte. Es otro de los clásicos del género (aunque habrá quien lo arrincone en el thriller) que se fue a casa sin premio, pero no le ha hecho falta para ser un pilar de cambio en la industria.




'¿Qué fue de Baby Jane?' es una de las películas más terroríficas de todos los tiempos, y hasta los Óscar tuvieron que invitarla a la gala de 1963. Se llevó el premio a mejor vestuario, qué mínimo, pero también fue nominada a mejor actriz (Bette Davis), mejor actor de reparto (Victor Buono), fotografía y sonido. Si hablamos de clásicos atemporales y únicos, 'El más allá', más conocida por su título original, 'Kaidan' supuso la primera película de terror de habla no inglesa en aparecer en escena. Desde Japón, adaptando las historias que Lafcadio Hearn ha dejado para la posteridad escritas desde el país del sol naciente, consiguió la nominación a mejor película internacional. Es una cinta que definió el terror oriental durante décadas, e incluso hasta el día de hoy llega su influencia. 

Audrey Hepburn, tras haber conseguido el Óscar en 1954, y otras tres nominaciones más, pondría el sello final a su gran carrera con otra más, esta vez de forma inhóspita, por su gran actuación en 'Sola en la oscuridad', en 1968. Un año después, un clásico como 'La semilla del diablo' haría que Ruth Gordon consiguiera un Óscar a mejor actor de reparto, además de una nominación a mejor guion adaptado, a partir de la novela de Ira Levin. En 1973 algo extraño ocurriría. Michael Jackson, aún en sus inicios, vio cómo su canción para la película 'Ben' fue nominada a un Óscar, tras llevarse previamente el Globo de Oro. Y es que dicha película ha quedado en el olvido, pero introdujo a las ratas como elemento en el cine de terror de forma que quedaran en el imaginario habitual. Era la secuela de 'Willard', que tuvo un remake en 2003. 


Si decíamos que este 2026 será recordado como un gran año para el género en los Óscar, el primer punto de inflexión fue en 1974. 'El exorcista', reconocida mayoritariamente como una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, consiguió diez nominaciones. Que una de las películas más explícitamente aterradoras tuviera tal presencia, llegando a estar nominada a mejor película y dirección, es algo que rompió muchos tabús. El cine de terror dejó de ser una entretención de un puñado de locos, y pasó a formar parte un tipo de arte que merecía todo el reconocimiento de los críticos. Consiguió únicamente los Óscar a mejor guion adaptado y sonido, pero el género quedó cambiado a partir de entonces. 

Así, en 1976 fue uno de los mejores directores de la historia quien llevaría el terror, mezclado con el thriller, como haría Alfred Hitchcock, a un primer plano. Steven Spielberg y su 'Tiburón' fue un prodigio técnico, y así lo reconocieron los premios a mejor montaje, banda sonora y sonido. Su nominación a mejor película no fue suficiente para vencer a 'Alguien voló sobre el nido del cuco', pero la dejó a la altura de una gran competidora, como es 'Barry Lyndon'. 



'La profecía' es una franquicia que llega a nuestros días, con la nada desdeñable precuela de 2024, 'La primera profecía'. La obra original tuvo su reconocimiento en 1977, con el Óscar a mejor banda sonora y la nominación a mejor canción. Su dirección bien habría merecido una nominación, pero entendemos que 'Rocky' era una ganadora demasiado obvia, y otros contendientes, como Martin Scorsese con 'Taxi Driver', o Alan J. Pakula por 'Todos los hombres del presidente', eran dignos usurpadores de semejante reconocimiento. También en 1977 los Óscar tuvieron a bien reconocer una de las mejores adaptaciones de Stephen King de todos los tiempos. Gracias a 'Carrie', Brian De Palma, Sissy Spacek obtuvo una nominación a mejor actriz principal, y Piper Laurie haría lo propio en actriz de reparto. 

Para cerrar la década de los setenta, en la gala de 1980, Ridley Scott y su 'Alien, el octavo pasajero' conseguirían el Óscar a mejor efectos especiales, comenzando así un matrimonio entre el género de terror y la ciencia ficción que resultaría en uno de los más fructíferos del séptimo arte. Se le sumaría la nominación a mejor diseño de producción, y es que la primera película de Alien sigue siendo una proeza visual casi cincuenta años más tarde. 


Los ochenta fueron grandes años para la cultura popular, pero los críticos de la academia no son muy amigos de tal cosa. En 1983, 'Poltergeist (Fenómenos extraños)' tuvo tres nominaciones, a mejor banda sonora, efectos sonoros y efectos visuales. James Cameron, cómo no, incluso en el género del terror sería capaz de llamar la atención de los Óscar. Su 'Aliens: el regreso', consiguió siete nominaciones en 1987, y se llevó los premios a mejores efectos visuales y sonoros. Ese mismo año la locura de David Cronenberg, con 'La mosca', no sólo daría pesadillas a más de un espectador, sino que se llevaría el Óscar a mejor maquillaje y peluquería. Dos años más tarde, en 1989, ese mismo premio se lo llevaría la inolvidable 'Bitelchús'. 



Si bien 'El exorcista' fue el primer punto y aparte para el género, y permitiría que las productoras apostaran de forma seria por este tipo de cine, los noventa serían un momento de expansión.

En 1991, otra exitosa adaptación del mundo de Stephen King al cine, 'Misery', serviría para que una de las mejores interpretaciones de la historia del terror fuera reconocida. Kathy Bates se llevó el Óscar a mejor actriz principal, y dejaría el listón alto para el clásico rol de villano demente. Al siguiente año, en 1992, 'El silencio de los corderos' se convertiría probablemente en la película de terror que más éxito ha tenido en la gala. Sus siete nominaciones podrían no llamar la atención en bruto, pero ocurrió algo inesperado, y es que consiguió cinco de los Óscar más importantes de la noche. Mejor película, dirección, guion adaptado, mejor actriz principal (Jodie Foster) y mejor actor principal (Anthony Hopkins). Este es el tipo de éxito que allana el terreno para que otras obras, como por ejemplo 'Expediente X' pudieran hacer su aparición en 1993, y hacerlo con unos valores de producción a la altura. 


Algo ocurrió visualmente en los noventa. 'Drácula de Bram Stoker' (1992), de Francis Ford Coppola, 'Frankenstein de Mary Shelley' (1994), de Kenneth Branagh, 'Entrevista con el vampiro' (1994), de Neil Jordan, y 'Sleepy Hollow' (1999), de Tim Burton. Todas ellas obtuvieron múltiples nominaciones en temas de producción y arte, siendo el Drácula de Coppola el mayor culpable de esta tendencia visual, seguramente. Su particular visión del vampiro más famoso de la historia se llevó los Óscar de mejor vestuario, maquillaje y efectos sonoros. 

Cerrando la última década antes del cambio de milenio, un nuevo nombre entraría en escena. En su tercera largometraje, M. Night Shyamalan pasó de ser alguien totalmente desconocido a uno de los nombres más reconocibles del género. Su cine de autor bien merece un artículo propio, ya que con sus más y sus menos ha sabido tener un estilo propio, y todo comenzó con 'El sexto sentido'. En la gala del temido año 2000, obtuvo seis nominaciones muy importantes. Mejor película, dirección, guion original, montaje, actriz de reparto (Toni Collette) y actor de reparto (Haley Joel Osment). Popularizaría los giros de guion impensables y traería a miles de nuevos fans hacia el lado oscuro del cine. 

Quizás la percepción de que es extraño ver al cine de terror siendo reconocido en los Óscar viene de la sequía que supuso la primera década de este milenio, y es que apenas hubo grandes menciones. 'La sombra del vampiro', en 2001, sería nominada a mejor maquillaje, y le daría a William Dafoe su segunda nominación como actor de reparto. En 2008 Tim Burton volvería a escena con 'Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet', recibiendo el Óscar a mejor diseño de producción, además de las nominaciones a vestuario y mejor actor principal, para (Johnny Depp). 



Si aceptamos 'Cisne negro' como el terror psicológico que es (y si dudáis, intentad que la vea alguien muy susceptible a dicho género), en 2011 Natalie Portman se haría muy merecidamente con el Óscar a mejor actriz principal. Es una de las grandes obras del género, e incluso la academia tuvo que reconocerla así, con nominaciones a mejor película, dirección, montaje y fotografía. 

Ridley Scott puso de nuevo las manos sobre la franquicia de Alien, y no sólo la revivió sino que volvió a ser nominado a mejor efectos especiales, allí donde empezó todo. Fue en 2013, con su 'Prometheus', y desde entonces la saga está viviendo una segunda juventud. 


La aparición de cine de autor, con nombres que se consolidan y dotan de un sello tanto de personalidad como de calidad a sus obras, no es algo que ocurriera muy a menudo, pero empieza a ser más frecuente. Al igual que el año 2000 fue cuando conocimos a M. Night Shyamalan, en 2017 tuvimos la suerte de ver cómo otro cineasta se haría un nombre propio en el género. Jordan Peele, tras varios años en papeles menores para todo tipo de películas, tuvo la oportunidad de crear algo propio, y supo aprovecharla. 'Déjame salir', fue un golpe de aire fresco, tanto por traer la temática social a un primer plano, como por la originalidad de su propuesta. La academia no tuvo más remedio que otorgarle el Óscar a mejor guion original, así como nominarla a mejor película, dirección y actor principal (Daniel Kaluuya). En pocos años, Jordan Peele se ha convertido en uno de los grandes nombres del cine de terror, y no es para menos. 

Un caso similar es el de John Krasinski, que era conocido por su papel en 'The Office', pero no era capaz de destacar en el mundo del cine. Eso cambió cuando dirigió y protagonizó 'Un lugar tranquilo', que de tranquilo sólo tenía el título, porque a pesar de ser uno de los guiones con menos líneas de la historia del cine con sonido, puede provocar más de un infarto. Fue el inicio de una de las franquicias más conocidas actualmente, y tuvo su pequeña aparición en los premios de 2019 con una nominación a mejores efectos sonoros. 

Hablando de cine de autor, es imposible no mencionar a Robert Eggers. En 2020 fue su primera cita con los Óscar, con una nominación para 'El faro' por mejor fotografía. Su estilo personal haría una aparición más sonada poco después, en el reciente 2025, uno de los años que más han acercado al terror y los Óscar. 



Robert Eggers no quiso contar la historia de Drácula directamente, y prefirió inspirarse en los orígenes del cine, con su particular 'Nosferatu'. Visualmente impactante, fue nominada a mejor fotografía, diseño de producción, vestuario y maquillaje. La saga de los aliens volvería a su cita con los efectos especiales, gracias a 'Alien: Romulus'. La gran apuesta era 'La sustancia', una película que revolucionó el panorama y se convirtió en todo un fenómeno popular. Si bien sólo se llevó la estatuilla a mejor maquillaje y peluquería, más que merecida por motivos obvios, las nominaciones le sirvieron para devolver cierto reconocimiento al cine más retorcido y psicológicamente perturbador. Nominada a mejor película, dirección, guion original y actriz principal para una Demi Moore debería haber recibido el Óscar. 


Llegamos así al presente. Estas líneas se escriben un mes antes de que los Óscar 2026 sean entregados, y entonces saldremos de dudas. Si Amy Madigan es reconocida como mejor actriz, que bien podría ocurrir tras su victoria en los Critics Choice Awards, 'Frankenstein' recibe premios que tiene casi garantizados, como fotografía, maquillaje o vestuario; y 'Los pecadores' es capaz de arrebatar algún premio importante a la mastodóntica 'Una batalla tras otra' de Paul Thomas Anderson, quizás podríamos estar ante el mejor año del cine de terror en este territorio excepcional que son los Óscar. Lo que no cambiará, seguro, es que el cine con todo tipo de elementos de terror y horror seguirá siendo un oasis de creatividad para el arte de hacer películas.