Absoluto Cine: crítica de 'Una batalla tras otra', una película prácticamente perfecta


La carrera de Paul Thomas Anderson siempre ha sido una de las más fascinantes de Hollywood, y es que su personalidad única como cineasta ha estado fuera de duda desde sus inicios, y no ha fallado en ninguna ocasión. 


Desde 'Magnolia' hasta 'Pozos de ambición' y 'Licorice Pizza', su cine es una mezcla de ambición formal, que puede arrasar en las temporadas de premios, una profunda atención al detalle y un pulso emocional que convence a los críticos, y un gusto por las grandes historias que llega al gran público. Anderson ha hecho del ritmo, la composición de planos y el uso de la música herramientas para crear experiencias cinematográficas que exigen al espectador tanto como lo entretienen, y con 'Una batalla tras otra' vuelve a reafirmar ese estilo inconfundible que lo caracteriza.


En ella, nuestro viaje es a través de varios personajes atrapados en un clima de tensión política, violencia estatal y auge de grupos extremistas. A través de una historia de idealismo, traición y resistencia, se nos muestra cómo la inmigración y la lucha colectiva se convierten en el centro del conflicto, y lo hace mezclando acción, sátira y crítica social. Todo ello en una película que se siente como si de una gran odisea se tratase, a pesar de permanecer con los pies en el suelo, con la cámara como si fuera un personaje más entre personas normales y corrientes.



En 'Una batalla tras otra', el reparto es, innegablemente, parte esencial del magnetismo de toda la cinta. Con Leonardo DiCaprio al frente, acompañado de Benicio del Toro, Sean Penn, Regina Hall, Teyana Taylor y Chase Infiniti, la película aprovecha la versatilidad de sus intérpretes, exprimiendo lo mejor de ellos, para navegar de la comedia negra al drama sin perder un pulso narrativo que es de constante tensión.


DiCaprio ofrece una interpretación llena de matices que sólo un actor en plena madurez puede dar, mientras que Taylor ha sorprendido a todos, hasta el punto de ser reconocida con un Globo de Oro a Mejor actriz de reparto. Benicio del Toro tiene un magnetismo que pocos actores son capaces de igualar, y en muy poco tiempo de pantalla se convierte en insustituible. Sean Penn sencillamente brinda una de las mejores interpretaciones de su extensa carrera. Algo tiene Thomas Anderson, porque siempre es capaz de reunir un buen elenco de actores que a priori parecen incompatibles, y conseguir que el resultado sea inmejorable. 


Estrenada este pasado 2025, 'Una batalla tras otra' parece una película de otra época, rodada con un estilo clásico y mucho más atemporal que otras cintas con una fotografía impoluta, véase el 'Frankenstein' de Guillermo del Toro, que puede llegar a sentirse puro CGI, a pesar de que la mayor parte de lo que vemos es físico y real. La estética desafía lo que se lleva ahora, por así decirlo, pero no es sólo eso. Es su humor, su crítica sin sermones, y su forma de intentar exponer un relato más complejo que una película de buenos y malos. Es una película de autor, a pesar de tener a Warner Bros detrás, y de ser una gran producción. El guion, inspirado en la novela Vineland, de Thomas Pynchon, está cargado de citas memorables y momentos que ya son historia del cine. Ahí juegan un papel importante las interpretaciones, pero es el conjunto lo que permite brillar a la historia. Son más de dos horas y media, y no hay ni un minuto que sobre o se sienta mal aprovechado.



Cuesta encontrar puntos débiles cuando se trata de una obra con las aristas tan bien medidas. Hay quien podría decir que su discurso peca de difuso, porque no poca gente prefiere tomar discursos sencillos y directos, sin demasiado que meditar. En los personajes y la trama que plantea Thomas Anderson hay un poco de muchos aspectos de la cultura occidental actual, por no decir del mundo en general. Pero es sobre todo un reflejo de la visión que muchas personas normales y corrientes tienen de las dificultades y problemas cotidianos a los que nos enfrentaremos cada día más, si no somos capaces de tomar otro rumbo. 


Sobra decir que es una de las favoritas de la temporada de premios, por méritos propios. Lideró las nominaciones a la 83ª edición de los Globos de Oro con nueve candidaturas, entre ellas Mejor película comedia o musical, director, actor y actriz, y terminó convirtiéndose en una de las grandes triunfadoras de la noche al ganar cuatro trofeos, incluyendo Mejor película de comedia o musical, Mejor dirección y Mejor guion, además del galardón para Teyana Taylor


En los Premios Óscar 2026, la cinta ha sido nominada en múltiples categorías relevantes como Mejor película, Mejor director, Mejor actor, Mejor guion adaptado y otras categorías técnicas clave, consolidando su posición como una pieza central de la temporada. Lo tiene todo para terminar siendo recordada como una de las películas más importantes del año, más allá de juicios personales. Paul Thomas Anderson simplemente no es capaz de hacer mal cine, ni siquiera poco brillante. Su firma sigue teniendo el mismo brillo de siempre. 





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