La historia del cine de terror en los premios Óscar



Es cierto que este año los premios Óscar lo tenían difícil para no reconocerlo. Con 'Los pecadores' y su giro de tuerca a una propuesta clásica, 'Frankenstein' y la visión de Guillermo del Toro del monstruo de Mary Shelley, junto a 'Weapons', donde Amy Madigan ha brillado hasta el punto de merecer todos los premios, era difícil que el género de terror no tuviera cierta presencia en la gala anual que sirve de culmen para la temporada de premios. Aun así, nos sorprendimos al saber que 'Los pecadores' no sólo aparecería entre las mejores películas del año, sino que ha batido el récord de nominaciones en la historia de los Óscar. Nada menos que 16 nominaciones. Es probable, si atendemos a reconocimientos similares, que se vaya a casa con tan sólo una pequeña parte del botín, pero es algo a lo que el terror ya está acostumbrado. Cuesta otorgarle un reconocimiento global, cuando la audiencia habitual de este tipo de películas es muy concreta. Un nicho, que se suele decir. 


Entonces, ¿ha sido frecuente o escaso el reconocimiento histórico de los premios Óscar al género de terror? Pues es complicado. Todo empezó en la quinta edición, en 1932, con el Óscar a mejor actor para Fredric March por su doble papel en una de las tempranas adaptaciones al cine de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, en 'El hombre y el monstruo'. Fue también una de las primeras ocasiones en las que el maquillaje jugó un papel importante, haciendo que su interpretación de Mr. Hyde, cuando es más monstruo que hombre, brillara y le permitiera dejar su sello personal en la historia del género. Además, la película conseguiría nominaciones a mejor guion y fotografía

Diez años tuvieron que pasar para que se diera un escenario similar. En 1942, de nuevo una adaptación de la misma historia de Robert Louis Stevenson, 'El extraño caso del doctor Jekyll', conseguiría tres nominaciones. Mejor montaje, fotografía y música. Poco después, 'El fantasma de la ópera' en 1944 se iría a casa con dos estatuillas, a mejor fotografía y mejor dirección artística, más otras dos nominaciones, a mejor banda sonora y mejor sonido. Otro par de años después, en 1946, otra historia de terror clásica llevada al cine, 'El retrato de Dorian Gray', obtendría el premio a mejor fotografía, y dos nominaciones, para dirección artística y Angela Lansbury por mejor actriz de reparto. En estas primeras décadas ya se empiezan a ver los patrones que han definido la mayor parte de la historia del terror en los Óscar. Las actuaciones que requieren de maquillaje o transformaciones monstruosas suelen llamar más la atención. El sonido y la cinematografía son puntos fuertes que una y otra vez lograrán un llamativo reconocimiento. 


Más de diez años después, 'La mala semilla', en 1957, se fue a casa de vacío pero pudo presumir de aparecer en cuatro listas de nominaciones. Nominada a mejor actriz principal (Nancy Kelly) y doble para actriz de reparto (Eileen Heckart y Patty McCormack), además de mejor fotografía. La novela de William March ha sido adaptada al arte audiovisual en más ocasiones, pero nunca más ha vuelto a tener el mismo brillo. 

En la década de los 60 todo empieza a cambiar. Alfred Hitchcock llevaba ya muchos años firmando clásicos, y había tenido otras tres nominaciones previas a mejor director. Aunque nunca se llevó la estatuilla a casa, 'Psicosis' en 1961 supuso su cuarta y última nominación a dicha categoría. Fue acompañada de mejor actriz para Janet Leigh, mejor cinematografía y dirección de arte. Es otro de los clásicos del género (aunque habrá quien lo arrincone en el thriller) que se fue a casa sin premio, pero no le ha hecho falta para ser un pilar de cambio en la industria.




'¿Qué fue de Baby Jane?' es una de las películas más terroríficas de todos los tiempos, y hasta los Óscar tuvieron que invitarla a la gala de 1963. Se llevó el premio a mejor vestuario, qué mínimo, pero también fue nominada a mejor actriz (Bette Davis), mejor actor de reparto (Victor Buono), fotografía y sonido. Si hablamos de clásicos atemporales y únicos, 'El más allá', más conocida por su título original, 'Kaidan' supuso la primera película de terror de habla no inglesa en aparecer en escena. Desde Japón, adaptando las historias que Lafcadio Hearn ha dejado para la posteridad escritas desde el país del sol naciente, consiguió la nominación a mejor película internacional. Es una cinta que definió el terror oriental durante décadas, e incluso hasta el día de hoy llega su influencia. 

Audrey Hepburn, tras haber conseguido el Óscar en 1954, y otras tres nominaciones más, pondría el sello final a su gran carrera con otra más, esta vez de forma inhóspita, por su gran actuación en 'Sola en la oscuridad', en 1968. Un año después, un clásico como 'La semilla del diablo' haría que Ruth Gordon consiguiera un Óscar a mejor actor de reparto, además de una nominación a mejor guion adaptado, a partir de la novela de Ira Levin. En 1973 algo extraño ocurriría. Michael Jackson, aún en sus inicios, vio cómo su canción para la película 'Ben' fue nominada a un Óscar, tras llevarse previamente el Globo de Oro. Y es que dicha película ha quedado en el olvido, pero introdujo a las ratas como elemento en el cine de terror de forma que quedaran en el imaginario habitual. Era la secuela de 'Willard', que tuvo un remake en 2003. 


Si decíamos que este 2026 será recordado como un gran año para el género en los Óscar, el primer punto de inflexión fue en 1974. 'El exorcista', reconocida mayoritariamente como una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, consiguió diez nominaciones. Que una de las películas más explícitamente aterradoras tuviera tal presencia, llegando a estar nominada a mejor película y dirección, es algo que rompió muchos tabús. El cine de terror dejó de ser una entretención de un puñado de locos, y pasó a formar parte un tipo de arte que merecía todo el reconocimiento de los críticos. Consiguió únicamente los Óscar a mejor guion adaptado y sonido, pero el género quedó cambiado a partir de entonces. 

Así, en 1976 fue uno de los mejores directores de la historia quien llevaría el terror, mezclado con el thriller, como haría Alfred Hitchcock, a un primer plano. Steven Spielberg y su 'Tiburón' fue un prodigio técnico, y así lo reconocieron los premios a mejor montaje, banda sonora y sonido. Su nominación a mejor película no fue suficiente para vencer a 'Alguien voló sobre el nido del cuco', pero la dejó a la altura de una gran competidora, como es 'Barry Lyndon'. 



'La profecía' es una franquicia que llega a nuestros días, con la nada desdeñable precuela de 2024, 'La primera profecía'. La obra original tuvo su reconocimiento en 1977, con el Óscar a mejor banda sonora y la nominación a mejor canción. Su dirección bien habría merecido una nominación, pero entendemos que 'Rocky' era una ganadora demasiado obvia, y otros contendientes, como Martin Scorsese con 'Taxi Driver', o Alan J. Pakula por 'Todos los hombres del presidente', eran dignos usurpadores de semejante reconocimiento. También en 1977 los Óscar tuvieron a bien reconocer una de las mejores adaptaciones de Stephen King de todos los tiempos. Gracias a 'Carrie', Brian De Palma, Sissy Spacek obtuvo una nominación a mejor actriz principal, y Piper Laurie haría lo propio en actriz de reparto. 

Para cerrar la década de los setenta, en la gala de 1980, Ridley Scott y su 'Alien, el octavo pasajero' conseguirían el Óscar a mejor efectos especiales, comenzando así un matrimonio entre el género de terror y la ciencia ficción que resultaría en uno de los más fructíferos del séptimo arte. Se le sumaría la nominación a mejor diseño de producción, y es que la primera película de Alien sigue siendo una proeza visual casi cincuenta años más tarde. 


Los ochenta fueron grandes años para la cultura popular, pero los críticos de la academia no son muy amigos de tal cosa. En 1983, 'Poltergeist (Fenómenos extraños)' tuvo tres nominaciones, a mejor banda sonora, efectos sonoros y efectos visuales. James Cameron, cómo no, incluso en el género del terror sería capaz de llamar la atención de los Óscar. Su 'Aliens: el regreso', consiguió siete nominaciones en 1987, y se llevó los premios a mejores efectos visuales y sonoros. Ese mismo año la locura de David Cronenberg, con 'La mosca', no sólo daría pesadillas a más de un espectador, sino que se llevaría el Óscar a mejor maquillaje y peluquería. Dos años más tarde, en 1989, ese mismo premio se lo llevaría la inolvidable 'Bitelchús'. 



Si bien 'El exorcista' fue el primer punto y aparte para el género, y permitiría que las productoras apostaran de forma seria por este tipo de cine, los noventa serían un momento de expansión.

En 1991, otra exitosa adaptación del mundo de Stephen King al cine, 'Misery', serviría para que una de las mejores interpretaciones de la historia del terror fuera reconocida. Kathy Bates se llevó el Óscar a mejor actriz principal, y dejaría el listón alto para el clásico rol de villano demente. Al siguiente año, en 1992, 'El silencio de los corderos' se convertiría probablemente en la película de terror que más éxito ha tenido en la gala. Sus siete nominaciones podrían no llamar la atención en bruto, pero ocurrió algo inesperado, y es que consiguió cinco de los Óscar más importantes de la noche. Mejor película, dirección, guion adaptado, mejor actriz principal (Jodie Foster) y mejor actor principal (Anthony Hopkins). Este es el tipo de éxito que allana el terreno para que otras obras, como por ejemplo 'Expediente X' pudieran hacer su aparición en 1993, y hacerlo con unos valores de producción a la altura. 


Algo ocurrió visualmente en los noventa. 'Drácula de Bram Stoker' (1992), de Francis Ford Coppola, 'Frankenstein de Mary Shelley' (1994), de Kenneth Branagh, 'Entrevista con el vampiro' (1994), de Neil Jordan, y 'Sleepy Hollow' (1999), de Tim Burton. Todas ellas obtuvieron múltiples nominaciones en temas de producción y arte, siendo el Drácula de Coppola el mayor culpable de esta tendencia visual, seguramente. Su particular visión del vampiro más famoso de la historia se llevó los Óscar de mejor vestuario, maquillaje y efectos sonoros. 

Cerrando la última década antes del cambio de milenio, un nuevo nombre entraría en escena. En su tercera largometraje, M. Night Shyamalan pasó de ser alguien totalmente desconocido a uno de los nombres más reconocibles del género. Su cine de autor bien merece un artículo propio, ya que con sus más y sus menos ha sabido tener un estilo propio, y todo comenzó con 'El sexto sentido'. En la gala del temido año 2000, obtuvo seis nominaciones muy importantes. Mejor película, dirección, guion original, montaje, actriz de reparto (Toni Collette) y actor de reparto (Haley Joel Osment). Popularizaría los giros de guion impensables y traería a miles de nuevos fans hacia el lado oscuro del cine. 

Quizás la percepción de que es extraño ver al cine de terror siendo reconocido en los Óscar viene de la sequía que supuso la primera década de este milenio, y es que apenas hubo grandes menciones. 'La sombra del vampiro', en 2001, sería nominada a mejor maquillaje, y le daría a William Dafoe su segunda nominación como actor de reparto. En 2008 Tim Burton volvería a escena con 'Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet', recibiendo el Óscar a mejor diseño de producción, además de las nominaciones a vestuario y mejor actor principal, para (Johnny Depp). 



Si aceptamos 'Cisne negro' como el terror psicológico que es (y si dudáis, intentad que la vea alguien muy susceptible a dicho género), en 2011 Natalie Portman se haría muy merecidamente con el Óscar a mejor actriz principal. Es una de las grandes obras del género, e incluso la academia tuvo que reconocerla así, con nominaciones a mejor película, dirección, montaje y fotografía. 

Ridley Scott puso de nuevo las manos sobre la franquicia de Alien, y no sólo la revivió sino que volvió a ser nominado a mejor efectos especiales, allí donde empezó todo. Fue en 2013, con su 'Prometheus', y desde entonces la saga está viviendo una segunda juventud. 


La aparición de cine de autor, con nombres que se consolidan y dotan de un sello tanto de personalidad como de calidad a sus obras, no es algo que ocurriera muy a menudo, pero empieza a ser más frecuente. Al igual que el año 2000 fue cuando conocimos a M. Night Shyamalan, en 2017 tuvimos la suerte de ver cómo otro cineasta se haría un nombre propio en el género. Jordan Peele, tras varios años en papeles menores para todo tipo de películas, tuvo la oportunidad de crear algo propio, y supo aprovecharla. 'Déjame salir', fue un golpe de aire fresco, tanto por traer la temática social a un primer plano, como por la originalidad de su propuesta. La academia no tuvo más remedio que otorgarle el Óscar a mejor guion original, así como nominarla a mejor película, dirección y actor principal (Daniel Kaluuya). En pocos años, Jordan Peele se ha convertido en uno de los grandes nombres del cine de terror, y no es para menos. 

Un caso similar es el de John Krasinski, que era conocido por su papel en 'The Office', pero no era capaz de destacar en el mundo del cine. Eso cambió cuando dirigió y protagonizó 'Un lugar tranquilo', que de tranquilo sólo tenía el título, porque a pesar de ser uno de los guiones con menos líneas de la historia del cine con sonido, puede provocar más de un infarto. Fue el inicio de una de las franquicias más conocidas actualmente, y tuvo su pequeña aparición en los premios de 2019 con una nominación a mejores efectos sonoros. 

Hablando de cine de autor, es imposible no mencionar a Robert Eggers. En 2020 fue su primera cita con los Óscar, con una nominación para 'El faro' por mejor fotografía. Su estilo personal haría una aparición más sonada poco después, en el reciente 2025, uno de los años que más han acercado al terror y los Óscar. 



Robert Eggers no quiso contar la historia de Drácula directamente, y prefirió inspirarse en los orígenes del cine, con su particular 'Nosferatu'. Visualmente impactante, fue nominada a mejor fotografía, diseño de producción, vestuario y maquillaje. La saga de los aliens volvería a su cita con los efectos especiales, gracias a 'Alien: Romulus'. La gran apuesta era 'La sustancia', una película que revolucionó el panorama y se convirtió en todo un fenómeno popular. Si bien sólo se llevó la estatuilla a mejor maquillaje y peluquería, más que merecida por motivos obvios, las nominaciones le sirvieron para devolver cierto reconocimiento al cine más retorcido y psicológicamente perturbador. Nominada a mejor película, dirección, guion original y actriz principal para una Demi Moore debería haber recibido el Óscar. 


Llegamos así al presente. Estas líneas se escriben un mes antes de que los Óscar 2026 sean entregados, y entonces saldremos de dudas. Si Amy Madigan es reconocida como mejor actriz, que bien podría ocurrir tras su victoria en los Critics Choice Awards, 'Frankenstein' recibe premios que tiene casi garantizados, como fotografía, maquillaje o vestuario; y 'Los pecadores' es capaz de arrebatar algún premio importante a la mastodóntica 'Una batalla tras otra' de Paul Thomas Anderson, quizás podríamos estar ante el mejor año del cine de terror en este territorio excepcional que son los Óscar. Lo que no cambiará, seguro, es que el cine con todo tipo de elementos de terror y horror seguirá siendo un oasis de creatividad para el arte de hacer películas. 




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